Corbacho aboga por aumentar edad media jubilación y rechaza las prejubilaciones

  • Gijón, 23 abr (EFE).- El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, se ha mostrado hoy en contra del "uso de las prejubilaciones como norma", y ha abogado porque la edad media de jubilación, situada en los 63 años, se amplíe hasta los 65.

Corbacho niega cualquier posibilidad de abaratar el despido

Corbacho niega cualquier posibilidad de abaratar el despido

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Gijón, 23 abr (EFE).- El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, se ha mostrado hoy en contra del "uso de las prejubilaciones como norma", y ha abogado porque la edad media de jubilación, situada en los 63 años, se amplíe hasta los 65.

Corbacho, que ha pronunciado la ponencia de clausura del IX Seminario Europeo sobre el Empleo, en Gijón, ha afirmado en el coloquio posterior que es partidario de las prejubilaciones sólo como "excepción".

Según ha explicado, la coyuntura actual ha motivado debates en torno al incremento o la reducción de la edad de jubilación y, en su opinión, ésta debería situarse en los 65 años.

No obstante, ha explicado que en ciertos trabajos retardar el proceso puede ser un "incentivo" mientras que en otros de carácter físico no es posible.

Respecto a las pensiones, ha asegurado que la Seguridad Social vive un "buen momento" tal y como constatan sus cuentas y prevé finalizar el año con un superávit de cuatro mil millones de euros, que supone un 0,4 por ciento.

Por ello, ha calificado como "pesimistas" cualquier otras interpretaciones y ha asegurado que no es el momento de hablar sobre qué sucederá en 2025, momento en que, ha advertido, la sociedad no será "mimética" a la actual.

Corbacho, no obstante, ha alertado de que la desconfianza y el miedo pueden paralizar la sociedad, por lo que ha instado a la transparencia exenta de "análisis catastrofistas".

El ministro ha señalado que, aunque los datos continúan siendo negativos, el empleo no se destruye con la misma fuerza que hace meses y la tendencia comienza a reducirse.

A su juicio, significa que ciertos sectores comenzarán a recuperarse de la crisis, aunque ello no implica que el país esté cerca de salir de ella.

"Mientras aumente el paro el drama seguirá aumentando", ha reconocido el ministro, que ha abogado por la puesta en marcha de medidas sociales a corto plazo para dotar de servicios sociales a la población y de medio y largo plazo para dotar a la economía de nuevas fórmulas de competitividad.

En este sentido, ha afirmado que habrá "un antes y un después" de la crisis y ha dicho que es necesario apoyarse en la investigación y abandonar las políticas "cortoplacistas" desarrolladas hasta ahora.

No obstante, ha insistido en que la actual coyuntura económica no es el "fracaso" de un Estado -aunque ha reconocido que las características endógenas del mercado español y el peso de la construcción, sector que hay que "arrinconar", han contribuido- sino de una concepción que promulgó que ser "felices" es disponer de un mercado con las menores reglas posibles.

En este sentido, ha abogado por un gobierno no proteccionista pero que aplique la intervención y el control.

Corbacho ha justificado la inyección económica al sistema financiero con el ánimo de evitar la caída de la economía global, a pesar de considerar que ha sido el culpable de la situación actual.

El ministro ha insistido en la importancia del diálogo social siempre y cuando los agentes muestren una "voluntad decidida" y sumen esfuerzos.