Un millar de rumanos en paro de Baleares podrían beneficiarse de la ayuda económica al retorno que estudia el Gobierno

Corbacho afirma que "ahora no" hay sitio para más trabajadores extranjeros en España y su homólogo de Bucarest descarta que se produzca un retorno significativo de sus emigrantes BUCAREST/PALMA DE MALLORCA (RUMANíA), 4 (EUROPA PRESS)

Cerca de un millar (962) de rumanos podrían beneficiarse en Baleares de la partida económica que estudia el Gobierno para ayudar a los inmigrantes de esta nacionalidad que se hayan quedado sin trabajo a regresar a su país si así lo desean. A 31 de marzo de 2009 habría en el archipiélago 962 inmigrantes rumanos en paro. Una cifra que cada mes va en aumento: en enero había registrados en las listas del SOIB 813 ciudadanos rumanos y en febrero 904.

Paralelamente, una media de 2.918 extranjeros rumanos cotizaban en el sistema de la Seguridad Social en Baleares al término del mes de marzo. Se trata del colectivo de extranjeros comunitarios más numeroso en Baleares, por detrás de italianos, británicos y alemanes.

En la actualidad, los rumanos no pueden acogerse al Plan de Incentivo al Retorno Voluntario porque su condición de ciudadanos europeos y la libertad de movimiento por el Espacio Schengen que de ello se deriva, es incompatible con el requisito de no regresar a España en al menos cinco años que impone el decreto de retorno para quienes reciban la prestación.

Así, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, anunció hoy que su gabinete pedirá "informes jurídicos" para conocer la viabilidad de implantar una ayuda económica para que los inmigrantes rumanos que han quedado en desempleo en España, unos 71.000 a 31 de marzo, puedan retornar a su país si así lo desean. "Si podemos habilitar alguna fórmula, lo haremos", aseguró, aunque "el objetivo no es que todos los rumanos se vayan de España".

Corbacho hizo estas declaraciones a los medios en el marco de su visita oficial a Rumanía, donde ha firmado dos "memorandos de entendimiento" con el Ejecutivo de Bucarest para por un lado, favorecer que el Servicio Público de Empleo Estatal español ofrezca a los inmigrantes rumanos trabajo en su país y, por otra, se facilite la cooperación entre los servicios de inspección laboral de ambos Estados.

Según explicó, aunque el levantamiento de la moratoria que ponía trabas al trabajo por cuenta ajena de rumanos y búlgaros en España "no ha tenido efecto llamada", en el primer trimestre de este año el número de parados entre el colectivo de Rumanía se incrementó en unas 30.000 personas, pasando de 44.000 en diciembre de 2008 a los cerca de 71.000 que a finales de marzo no tenían trabajo.

Este hecho, sumado a las demandas de Rumanía, cuyo Gobierno estima necesitar un millón de trabajadores para compensar la pérdida de población activa derivada de la emigración que ha experimentado en los últimos años, ha impulsado al Ministerio de Trabajo a sopesar la posibilidad de ofrecer ayudas económicas en el marco de los convenios bilaterales ahora suscritos y con apoyo de los fondos europeos.

"En Rumanía hay necesidad y siempre vamos a tener necesidad de fuerza laboral, porque el primer indicador que nos lo muestra es la proporción entre jubilados y trabajadores y el balance en la actualidad es de un trabajador por cada pensionista", explicó el ministro de Trabajo, Familia y Protección Social de Rumanía, Marian Sarbu, en rueda de prensa posterior a la firma del convenio.

En total, unos 718.000 rumanos tienen tarjeta de residencia y 253.000 de ellos están dados de alta en la Seguridad Social. Según Corbacho, "al final, será una comunidad importante asentada en España", aunque existen "más de 30.000 personas" que se encuentran en el paro y ya no reciben prestación y que podrían estar interesados en recibir apoyo económico para abandonar el país. A estas personas iría dirigida esta medida sobre la que el ministro también consultará al Gobierno de Rumanía, "por si quisieran poner ayudas para que vuelvan sus emigrantes".

NO HABRÁ UN RETORNO SIGNIFICATIVO

Sin embargo, Sarbu se mostró escéptico con la posibilidad de que se produzca un retorno significativo de ciudadanos en un medio plazo, porque conforme apuntó, "la mayoría de los rumanos que están trabajando en España no han expresado su intención de regresar, probablemente porque muchos se están beneficiando de las prestaciones por desempleo, mucho más consistentes en España que en Rumanía, y están esperando recibir esta prestación por todo el periodo legal. Además, hay que tener en cuenta que se puede regresar cuando los índices económicos son más optimistas y pensando que estos índices estarán en España, no regresarán".

Por eso, aseguró que "el número de rumanos que van a regresar, si es que regresan, no va a tener una influencia notable en la tasa de paro" del país, prevista para 2009 en unas 515.000 personas y que ahora se calcula en más de 620.000 para finales de año por el impacto de la crisis económica global, que ha obligado al Gobierno de Bucarest a recalcular también las previsiones de crecimiento, fijadas en un 2,5 por ciento y que ahora se estiman en números negativos.

Preguntado por la disponibilidad del mercado laboral español para un posible incremento de la emigración desde Rumanía dado este contexto económico, Corbacho aseguró que "ahora no" hay sitio para más extranjeros. "No hay posibilidades reales de poder garantizar que si alguien va a España a trabajar pueda encontrar trabajo, porque la tasa de paro en estos momentos es del 17,4% y en el último año se han destruido 1,3 millones de puestos de trabajo". "Esperemos que si salimos rápido (de la crisis económica) puedan venir muchos rumanos pero hasta entonces, creo que lo tienen complicado en España", apostilló.