España debe crear 11 millones de empleos si quiere mantener las pensiones actuales

  • BBVA augura que la evolución demográfica hará inevitable que el coste económico de jubilarse para los trabajadores españoles aumente en los próximos años.

  • A día de hoy la pensión de jubilación en España cubre prácticamente el 80% del último salario, un nivel sin comparación en Europa.

Entregan al Defensor del Pueblo más de 300.000 firmas en defensa de pensiones

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Jubilarse lleva camino de convertirse en un mal negocio. La aplicación del controvertido factor de sostenibilidad va a incrementar sensiblemente el coste económico que la decisión de retirarse tiene a día de hoy para los trabajadores españoles, según un informe elaborado por BBVA Research sobre el impacto de la reforma del sistema de pensiones.

En España se da una circunstancia curiosa. Con los datos en la mano, resulta mucho más rentable jubilarse que buscar un empleo. Es una de esas sorprendentes verdades estadísticas. Mientras que el sueldo más común que se ofrece en el mercado laboral no llega a los 1.200 euros mensuales, los nuevos pensionistas se jubilan con una nómina mensual media ligeramente por encima de los 1.300 euros.

Dentro del marco europeo, España aparece como el segundo país de los 28, solo por detrás de Grecia, donde la tasa de sustitución de la pensión de jubilación respecto del último salario cobrado por el trabajador es más alta, situándose por encima del 80%.

Es decir, para un español tomar la decisión de jubilarse supone asumir que va a perder un 20% de su poder adquisitivo habitual. En Italia ese deterioro es del 30%, en Alemania es del 60% mientras que en el Reino Unido la pensión que garantiza el sistema público apenas cubre un 30% del último salario.

Esto va a cambiar. No es que España vaya a convertirse de la noche en la mañana en el Reino Unido, pero según BBVA Research sí es muy probable que en los próximos años esa proximidad que existe en España entre el último salario y la pensión de jubilación se ensanche.

Una cuestión de sostenibilidad

Más que nada porque evitarlo sería una tarea titánica. Según el servicio de estudios del banco, que participó en la Comisión de Expertos que definió el Factor de Sostenibilidad y, por tanto, sabe de lo que habla, con las proyecciones demográficas actuales España tendría que generar once millones de nuevos empleos de aquí a 2050 para absorber el incremento previsto en el número de pensionistas y poder mantener así el nivel actual de las prestaciones.

"Puesto que se espera que el número de pensiones pase de 9 a 15 millones en 2050, para mantener la tasa de sustitución (porcentaje del último salario que cubre la pensión) sería necesario que el número de cotizantes pasara de 16 a algo más de 27", asegura un informe de la entidad.

Para hacernos una idea de lo que eso significaría y, sobre todo, de la enorme dificultad de conseguirlo, baste decir que entre 1976 y 2008, año en que España marcó su récord absoluto de empleo con 20.425.100 ocupados, el país generó menos de ocho millones de nuevos puestos de trabajo.

Y ello en el periodo de mayor desarollo económico y de empleo que ha vivido España en toda su historia reciente.

Para conseguirlo, advierten los investigadores del instituto, sería necesario implementar reformas estructurales que no sólo redujeran la tasa de desempleo de la economía y estimularan la creación de empleo, sino que también impulsaran una mejora de los salarios para equilibrar todos los componentes que tiene en cuenta el Factor de Sostenibilidad. Nada menos.

Incrementar la capacidad de generación de empleo de la economía española hasta niveles nunca vistos anteriormente no es la única alternativa que existe para intentar que las pensiones públicas mantengan el mismo nivel que ahora, al menos en lo que se refiere a la parte del último salario que son capaces de cubrir.

Según BBVA Research, las autoridades tendrían otras dos opciones para tratar de sostener el poder adquisitivo de los nuevos jubilados en el momento de su retirada.

Podrían, por ejemplo, incrementar el volumen de recursos públicos que se destinan al sistema público de pensiones. Sería una solución contradictoria porque de algún modo eso es lo que se pretende evitar con la reforma de las pensiones que está impulsando el Gobierno.

Además, sólo cabría hacerlo de dos modos. O bien elevando las cotizaciones sociales, un impuesto sobre el empleo que afecta tanto a empresas como a trabajadores, o bien reorientando determinadas partidas de gasto hacia las pensiones, lo que podría acabar perjudicando a otras áreas estratégicas del presupuesto público como la sanidad o la educación.

El think tank de BBVA parece mirar con mejores ojos la opción C. ¿Cuál es? Asumir que esa convergencia con Europa en la tasa de sustitución que las pensiones públicas garantizan respecto del último salario es natural y necesaria para garantizar la sostenibilidad del sistema público, y compensar ese deterioro incentivando las aportaciones a sistemas privados de pensiones.

El organismo se apoya en las estadísticas que demuestran que cuánto mayor es la tasa de sustitución de la pensión de jubilación respecto del último salario, mayor es el gasto del sistema de pensiones público y menores las aportaciones de los ciudadanos a sistemas de previsión complementarios.

Hay que decir también que la entidad para la que trabajan los investigadores de BBVA Research tiene un singular interés en que el ámbito de los planes de pensiones privados se desarrolle, ya que es uno de los principales operadores del mercado de planes de pensiones en España.

Un mercado que disfruta de buenas perspectivas en estos momentos, ya que el Gobierno trabaja en un nuevo marco para incentivar la contratación de planes de pensiones privados por parte de los ciudadanos.