Economía/Laboral.- La OIT defiende medidas coordinadas y diálogo social para salir de la crisis

LISBOA, 10 (De la corresponsal de EUROPA PRESS, Patricia Ferro) La actual crisis económica sólo se podrá superar si se equilibra el papel del Estado, del mercado y de la sociedad con medidas coordinadas, a través del diálogo social a nivel nacional e internacional. Esta fue la idea principal que defendió hoy el presidente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, en la apertura de la XIII Conferencia Regional Europea de esta organización que se celebra en Lisboa hasta el próximo viernes. Somavia inició su intervención recordando que la OIT ya había alertado de la situación "hace cuatro años, en Budapest", en donde defendieron que "la globalización caminaba hacia un vacío ético, convirtiéndose moralmente en inaceptable y políticamente insostenible". El director general de la OIT destacó que el crecimiento económico "no creo suficiente trabajo digno y se mantuvieron las desigualdades entre los países" y que el papel de los mercados fue "sobrevalorado" en detrimento del papel de los estados y de la dignidad del trabajo. "En otras palabras, ya existía una crisis antes de la actual crisis económica y financiera", afirmó. En este primer encuentro después de la crisis internacional, el director de la OIT aprovechó la presencia del primer ministro portugués, José Sócrates, para lamentar la ausencia de "coordinación internacional efectiva sobre lo que debe hacerse". Indicó que "aunque los países tengan la tentación de resolver los problemas por sí mismos, aisladamente" el papel de la OIT es "reforzar la idea de que hay que resolverlos en conjunto y de forma coordinada". Para ello, dijo, el diálogo social es el "instrumento clave para afrontar la crisis" que amenaza con dejar sin trabajo en 2009 a unos 8 u 11 millones de personas, sólo en Europa, Estados Unidos y Japón. "Los gobiernos y las empresas tienen que estar más atentos a la creación de empleo y al refuerzo de la protección social y promover el diálogo social" defendió Somavia, que también incitó a los trabajadores para que se unan y refuercen sus organizaciones, para poder tener un papel activo en la búsqueda de soluciones. Somavia defendió que "Europa puede desempeñar un papel especial para que se adopten políticas coherentes y con mejor coordinación internacional y regional, y para evitar las políticas proteccionistas del pasado". LOS EMPRESARIOS. El chileno Somavia también defendió el regreso de la banca a sus funciones "más clásicas, recibir ahorros y prestar dinero para utilizar en inversiones productivas. Sería una innovación, un regreso al sentido común", una vez que el crédito para la inversión y el consumo "continúa bloqueado" en Europa. Por su parte, el representante de los empleadores en el consejo de administración de la OIT, Daniel Rioja, alertó de la necesidad de "hacer circular el crédito en la economía", pero debidamente regulado, porque "las empresas necesitan liquidez para funcionar". Recordó que las Pymes "son responsables de la mayor parte del empleo en Europa" por eso, "una de las prioridades políticas de los gobiernos debe ser, precisamente, la reducción de los costes administrativos de éstas y facilitarles el acceso al crédito". Al mismo tiempo, dijo, es necesario "reforzar la protección social de los más vulnerables" y fomentar la educación y la formación, que son importantes en la creación de empleo. LOS TRABAJADORES Y EL ESTADO. Una postura similar compartió el representante de los trabajadores en el consejo de administración de la OIT, Roy Trotman, que destacó la necesidad de que en tiempos de crisis "se tengan respuestas a la altura de la gravedad de la situación, reequilibrar las fuerzas y eliminar las injusticias sociales". Para ello, defendió la importancia de que "el debate no se realice a puerta cerrada entre banqueros y ministros, es necesario el diálogo social". El tercer actor de esta reunión fue la clase política, el Estado, que estuvo representada por el primer ministro luso. En su intervención Sócrates condenó las vías del proteccionismo o de la reducción de los derechos sociales, como respuesta a la crisis, ya que "sería un paso atrás para el mundo". En contrapartida, defendió "la renovación de la regulación económica" a todos los niveles, nacional, internacional y europeo, y aunque reconoció que "es un camino difícil" sólo "por él seremos capaces de asegurar la paz civil en nuestras sociedades". En su intervención, el jefe del Estado luso, realizó una cerrada defensa de las virtudes del modelo social europeo en sus concepciones de los derechos sociales y en el trabajo, por ello consideró que "después de la crisis no puede quedar todo igual. No podemos responder a la crisis con las mismas medidas que la generaron" y por eso abogó porque en la construcción del nuevo orden económico mundial el modelo social europeo debe ser un referente. Además, Sócrates defendió que la actual crisis "exige más Europa, más integración política y mayor concertación económica".