Que no nos confundan los buenos datos del paro: la situación política afecta


  • Sorprendentemente o no, a pesar de llevar un año sin Gobierno las positivas estadísticas mensuales de paro y afiliación no se resienten por el momento.

  • Pero la sensación general de los empresarios es que se retrasan decisiones de inversión por la incertidumbre política. Osea, podríamos ir mejor aún.

Congreso de los Diputados.

Congreso de los Diputados. MADRID | EUROPA PRESS

Hay quien directamente no se cree las estadísticas oficiales que desde hace tiempo señalan una clara mejora de los datos de actividad económica y recuperación del empleo. No me incluyo entre ellos.

Muy manida está esa frecuente afirmación de que aunque con los número de la macroeconomía en la mano no pueda discutirse ya la clara mejoría, otra cosa muy diferente es cómo se traslada a la microeconomía. No llega a las economías familiares, no se percibe en la calle, afirman quienes sostienen esta visión. Tampoco suelo incluirme entre ellos, aunque es evidente que los ciudadanos de nuestro país aún no hemos recuperado, ni de lejos, las condiciones previas a esta crisis. Y quizá nunca lo hagamos, al menos a corto o medio plazo.

El mercado laboral no se resiente aún

El caso es que esas discutidas estadísticas han vuelto a señalar que el mes pasado, tradicionalmente negativo para nuestro mercado laboral por el fin de la temporada alta turística, ha tenido un comportamiento que podría calificarse como francamente positivo. Incluso, puede llegar a calificarse de sorprendente, teniendo en cuenta que hablamos de un país que lleva ya prácticamente un año con un gobierno en funciones con las manos atadas en numerosas cuestiones que afectan a la actividad económica.

Sin embargo, esto no se traslada aún a los datos. Hay que reconocerlo así, aunque pueda servir para no trasladar a nuestros dirigentes políticos una mayor presión que deberían sentir por formar Gobierno y evitar unas terceras elecciones que podrían prolongar la incertidumbre casi medio año más.

El número de parados en los últimos doce meses desciende en 373.000, a un firme ritmo interanual del -9,13%, el mejor desde 1999. Y en septiembre, si se descuenta el efecto estacional, la caída del desempleo es de casi 17.000 personas.

Mientras que la afiliación a la Seguridad Social tiene una ganancia en el último año de más de medio millón de trabajadores (522.206), la segunda mayor de la última década junto a la de 2015. Lo que supone un ritmo interanual de creación de empleo del +3,04%. Asempleo, la patronal de agencias privadas de colocación, afirma que todo el crecimiento económico se está trasladando hasta ahora al mercado de trabajo. Y, sin tener en cuenta el efecto calendario, el incremento en un mes de septiembre que no suele ser de los mejores, ha sido de casi 45.000 cotizantes.

Por tanto, aún no se divisan señales de alarma y podría pensarse que estaban equivocadas las profecías más agoreras sobre los perjuicios de la situación política para la recuperación económica.

El viento de cola se está acabando

Pero me temo que no es así. Asempleo lo tiene claro: “Si se mantienen los elementos de incertidumbre en el ámbito político, que tanto condicionan la toma de decisiones empresariales, podríamos ver revertir esta tendencia positiva”. Y añade: “El viento de cola se está acabando, el tiempo pasa”.

La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), también advierte que "detrás de la destrucción de empleo autónomo en el sector del comercio se encuentran dos factores que están comenzando a confluir. Por un lado el descenso de más de seis puntos en la confianza de los consumidores sobre la situación actual, con idénticos niveles que en el año 2014, y por otro el retraimiento del consumo".

Y es que durante el pasado mes de septiembre se han ganado 142 trabajadores por cuenta propia, frente a los 4.350 de hace dos años y a los 721 de 2015. Por tanto, destacan desde esta organización de autónomos, "es necesario romper urgentemente con la situación de inestabilidad política actual para dar soluciones a los graves problemas que tenemos en nuestra economía".

Directivos de empresas como Meliá o bancos como Sabadell también han señalado en público en las últimas fechas que la situación política complica la confianza de los inversores en nuestras empresas fuera de España.

El comentario coincidente entre numerosos pequeños empresarios con los que tengo la oportunidad de intercambiar impresiones por mi labor profesional, es la percepción de un compás de espera en el que se retrasan decisiones de inversión o contratación por la incertidumbre política. Por no saber qué políticas o normativas se van a encontrar a la vuelta de la esquina cuando se forme un nuevo Gobierno al cual se desconoce aún.

Y no olvidemos que somos un país de pymes. Como subraya Randstad, cuatro de cada diez empresas en nuestro país solo tiene un trabajador y si añadimos las que tienen hasta un máximo de cinco empleados alcanzan las tres cuartas partes (77%).

No hay nada peor para los negocios que la falta de certezas. Y las pymes, lógicamente, pueden ser aún más miedosas respecto de la situación puesto que tienen mucho menor pulmón para resistir una decisión desacertada o truncada por un cambio de las condiciones del mercado.

¿Un año perdido?

De todo ello infiero que si bien la ausencia de un nuevo Gobierno no afecta aún a los datos de crecimiento económico y mejora del empleo, las cosas podrían ir incluso mejor aún si se hubieran dado unas condiciones de confianza empresarial más óptimas. Podría decirse que 2016 ha sido un año casi perdido, en lugar de haber sido el del despegue definitivo.

Aunque a veces pueda ponerse en duda, la incertidumbre política afecta a la actividad económica, y por tanto al empleo y los bolsillos de todos nosotros.