El PSOE no se juega una legislatura, se juega vivir o morir

  • El Partido Socialista tiene una renovación seria pendiente desde el abandono de Felipe González, y se juega su furturo en las próximas semanas con la estrategia que adopte tras el 20D.

  • Un nuevo paso en falso podría ser letal para los socialistas españoles, como ya sucedió con los italianos y griegos, y dejar la izquierda en manos de Podemos.

Spanish Socialist Party (PSOE) leader and candidat

Spanish Socialist Party (PSOE) leader and candidat

Dijo Pedro Sánchez la noche electoral algo así como que hay una suma de fuerzas interesadas en hacer desaparecer al histórico Partido Socialista Obrero Español, pero no lo han conseguido.

Cierto es. Hasta ahora. Pero los responsables de la Calle Ferraz deberían poner la mirada larga si quieren asegurar que en el futuro el partido siga teniendo el papel protagonista que ha desempeñado desde la Transición.

¿Desaparecer el PSOE? Imposible. ¿Apoyar o dejar gobernar a Rajoy? Más imposible casi aún. Estas serían las respuestas que cualquiera adivinaría en otras circunstancias. Pero los socialistas españoles deben tener muy clara su estrategia a medio y largo plazo si no quieren dar pasos en falso que pondrían en serio riesgo el futuro del partido.

Desde las pasadas elecciones europeas, hace año y medio, creo que el PSOE se está jugando la existencia. Puede parecer alarmista, pero es perfectamente posible, es algo que ya ha sucedido en otros países del Sur de Europa.

Ya pereció el histórico Partido Socialista de Italia, con más de 100 años de Historia, que terminó disolviéndose hace ya dos décadas y con su líder del momento, Bettino Craxi, perseguido por la Justicia y exiliado en Túnez, donde falleció sin regresar nunca a Italia, para no terminar en prisión.

Por diferentes circunstancias, los tradicionales socialistas griegos del PASOK también están en riesgo de desaparición o al menos de tener un papel absolutamente intrascendente en el país heleno. Después de gobernar muchas legislaturas durante tres décadas ahora apenas alcanzan el 6% de los votos, siendo la sexta fuerza del país.

Tsipras, el amigo de Iglesias y el Podemos español, se ha adueñado de la izquierda griega. Y si el PSOE no mide muy pero que muy bien sus próximos pasos, podría sucederle algo similar. Por eso los Felipe González, Susana Díaz, Fernández Vara o García-Page se han apresurado a mostrar su oposición a un pacto entre los del histórico Iglesias y los del nuevo Iglesias.

Por eso se puede llegar a barajar estos días no sólo la renuncia a intentar formar un Gobierno con los partidos de la izquierda y los independentistas, sino incluso, en un aparentemente imposible pacto con el PP, con o sin Ciudadanos, o en dejar simplemente gobernar a la lista más votada, la de Rajoy.

Porque no serían buenas unas nuevas elecciones en primavera para el PSOE, con el peligro acechante de ser sobrepasado por los populistas de Podemos, que tienen con esta crisis el terreno abonado para sus tesis. Lo que necesita el partido de Ferraz es tiempo para establecer una estrategia inteligente y acertada, olvidándose de la táctica, que le haga recuperar el terreno perdido y le aleje del abismo.

Renovaciones en falso

El PSOE tiene una renovación seria y profunda pendiente desde la retirada de Felipe González, hace ya dos décadas. El partido quería a Almunia, los militantes votaron a Borrell en primarias como candidato, pero en una extraña operación se vio obligado a abandonar por un escándalo del que nunca más se supo. Resultado: mayoría absoluta para Aznar el año 2000.

Llegó entonces el intento más serio de transformación, con 4 candidatos en liza para liderar el partido. Pero González entonces se cargó con un editorial en El País a la renovadora Rosa Díez que quería dejar a tras el pasado del partido. Y el miedo interno a Bono llevó por sólo 9 votos de diferencia a la dirección a un Zapatero que terminaría de dejar al partido mucho más abajo.

Cierto es que ganó dos elecciones, pero a la larga salió muy caro. Rompió el discurso nacional del partido en alianza con los independentistas catalanes de Ezquerra, y se convirtió en el precursor espiritual del actual Podemos por su posicionamiento ideológico y postura ante la peor crisis económica de la Historia reciente.

Resultado: nueva mayoría absoluta para el PP de Rajoy en 2011 y el peor resultado histórico para el PSOE con 7 millones de votos, el 28%.

En vez de aprovechar una travesía del desierto de 4 años con un PP fácil de criticar enfangado entre medidas de austeridad, recortes y corrupción, y afrontar una renovación seria y profunda pendiente, se eligió un simple cambio rápido de líder, llevando a la secretaría general a un Pedro Sánchez al que sólo se le conocía por la televisión y que carecía de experiencia de gestión política. Se dejaron al margen las grandes cuestiones estratégicas sobre la posición del PSOE en la España y en la Europa de nuestros días.

Resultado: una nueva caída hasta los 5 millones de votantes, el 22%, y Podemos amenazando seriamente su hegemonía en la izquierda.

Un nuevo paso en falso tras el 20D puede ser, ahora sí, letal para el futuro del PSOE.