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Las reuniones secretas de Rajoy para formar gobierno, que no conoce ni su chófer

  • El presidente en funciones ha mantenido tres reuniones de 10 horas cada una con un enigmático interlocutor que no conocen ni en su partido, ni su propio chófer.

  • Las especulaciones sobre estos encuentros señalan como opción más probable que se trate de un peso pesado de la vieja guardia del PSOE para tejer la complicada gran coalición.

¿Rivera presidente?

¿Rivera presidente?

Se acusa al actual presidente en funciones de ser tan gallego que espera que todo se termine arreglando a base de tiempo y paciencia. Pero cuando de formar un futuro gobierno con una aritmética parlamentaria casi imposible, quizá Rajoy no esté siendo tan inmovilista como pueda parecer.

Casi nadie, tal vez ni los propios protagonistas de las distintas negociaciones paralelas que se desarrollan estos días, sabe cómo terminará la historia y quién será el próximo presidente del Ejecutivo.

Suena en las últimas fechas en mentideros políticos y empresariales la opción Rivera. No se descarta que el líder de la cuarta formación en votos en los últimos comicios, aunque pareciera increíble la noche del pasado 20-D pueda acabar siendo el inquilino de La Moncloa, como líder respetado y equidistante entre los dos grandes gallos que no están dispuestos a cederle el asiento, vía abstención, a su rival: ni Rajoy a Sánchez (Yo he sido el más votado). Ni Sánchez a Rajoy (Usted está inhabilitado por la corrupción).

Si el intento de investidura del líder del PSOE fracasa, ante la falta de acuerdo con Podemos y la insuficiencia de escaños con Ciudadanos, estaríamos aparentemente avocados a unas nuevas elecciones que casi nadie quiere ya.

El PP baja en las encuestas y sufre el rebrote mediático de la corrupción. El PSOE no ganaría casi nada nuevo y se arriesga a un avance de su bestia negra por el electorado de la izquierda: Podemos.

Los de Pablo Iglesias, a pesar de que el 21-D parecían los más beneficiados en unas hipotéticas nuevas elecciones ya no lo tienen tan claro: comienzan a caer en los sondeos y sin los gallegos de En Marea, los catalanes de Colau que anuncia nuevo partido propio y los valencianos de Compromís, que han demostrado ganas de autonomía, se quedaría en poco más que Ciudadanos.

Y éstos últimos, la formación de Rivera, a pesar de que mejoran en las encuestas, bien podrían renunciar a subir unos pocos escaños en una nueva consulta si a cambio su líder ostenta la presidencia del Ejecutivo.

Un líder centrista, equidistante de PP y PSOE, respetado y aceptado por los mercados y el empresariado, al que ya le vale cualquier gobierno en el que no esté Podemos, pero que inyectaría también un cada día más necesario impulso renovador y reformador de una política española desacreditada.

Quizá pueda ser, aunque nadie los sabe, de esa opción a lo Borgen, la televisiva serie danesa que tanto gusta a Albert Rivera, de lo que esté hablando Rajoy en secreto con un interlocutor que nadie conoce. Ni siquiera en su partido. Ni tan siquiera su propio chófer, que le ha llevado en tres ocasiones al punto Z, el enigmático lugar de encuentro con un misterioso personaje al que no se pone rostro, nombre ni apellidos.

Las especulaciones, como es normal, se han disparado en los mentideros políticos y empresariales. Treinta horas de conversaciones han compartido ya el presidente y quienquiera que sea su interlocutor en tres maratonianas jornadas de casi 10 horas cada una.

Nada más se sabe de esos encuentros secretos, pero las quinielas que se hacen en los corrillos apuntan a que sería con algún peso pesado de la vieja guardia del PSOE para lograr la complicada y tantas veces rechazada gran coalición que permitiese un gobierno estable en una legislatura corta y con todo pactado.