Las positivas (y sorprendentes) señales ocultas en la letra pequeña de la EPA


  • En tres años se han creado 1,3 millones de puestos de trabajo, pero además descienden ya el subempleo y el trabajo a tiempo parcial.

  • Pueden recuperarse los 20 millones de empleos. El PSOE debería ser valiente para mostrar a los suyos los beneficios de un gobierno con PP y C's. Rodear el Congreso no crea empleo.

Ritmo interanual de crecimiento del empleo.

Ritmo interanual de crecimiento del empleo.

Asisto perplejo a nueva sesión de investidura, no sé cuántas van ya en menos de un año, he perdido la cuenta. De lo que no pierdo la cuenta es del número de desempleados y de trabajadores ocupados de nuestro mercado laboral.

Algo que, triste aunque no sorprendentemente, sí parecen olvidar nuestros diputados y líderes políticos, a juzgar por el escaso espacio que las políticas de empleo han ocupado tras día y medio de reiterativos y aburridos discursos en el mencionado debate de investidura.

Hombre, al menos ha tenido su gracia que el líder de Compromís, Joan Baldoví, subraye que se trabajan 8,2 millones de horas menos en España que cuando comenzó la primera legislatura Rajoy, allá por 2011. Por supuesto que el número de horas trabajadas es un indicativo de la marcha de la economía y el empleo.

Pero no se puede disociar del crecimiento del número de personas ocupadas. En tres años, España ha sumado 1,3 millones de trabajadores con empleo.

Es decir, que se puede decir que las horas trabajadas se reparten entre más profesionales, pero en menor número. Algo que a una fuerza de izquierdas como Compromís no debería molestar, al menos en teoría.

Frente a la demagogia, los números

Pero, frente a la demagogia, los números, como postula el título de este humilde blog.

Los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2016 son, sin duda positivos, porque se mantiene un importante ritmo de creación de empleo, del +2,6% interanual, lo que implica alcanzar algunos hitos importantes.

Como la recuperación de los 18,5 millones de ocupados, el mayor número en cinco años. Una cota que no se registraba desde mediados de 2011.

Y como la superación de la psicológica barrera del 20% de desocupados, hasta situarse en el 18,9%. Algo que no se producía desde hace seis años.

Oportunidad para volver a los 20 millones de ocupados

El aumento de la ocupación en 226.000 personas en ese tercer trimestre del año es la mayor registrada desde el año 2005, hace más de una década.

Y el incremento interanual es de 478.000, cercano al medio millón que se viene manteniendo aproximadamente desde hace tres años. Para elevar el número de empleos recuperados hasta los 1,3 millones en los últimos tres años.

Un dato que me parece especialmente importante. Si se lograse mantener ese mismo ritmo en los próximos tres años, alcanzaríamos de nuevo los 20 millones de ocupados, y nos quedaríamos a las puertas de nuestro récord histórico de 20,5 millones.

Sobre la temporalidad

De esos 478.000 puestos de trabajo ganados en el último año, 455.000 son de asalariados. Y de éstos, casi la mitad son indefinidos (213.000) y algo más de la otra mitad temporales (242.000).

"Los datos de contratos transmiten una información con mucho riesgo de ser malinterpretada, porque refleja solo el flujo de contratación pero no refleja la situación laboral del conjunto de los trabajadores de España. Y, por otra parte, siempre hay que tener en cuenta que aquellos trabajadores con relaciones laborales indefinidas no ratifican periódicamente su situación firmando su contrato nuevamente, por lo que no quedan medidos en el flujo de contratos firmados", señala Randstad en su análisis de la EPA de hoy.

La tasa de temporalidad, más indicativa en este sentido, es ahora del 27%. Es decir, que casi tres de cada cuatro ocupados en España tiene un empleo indefinido y una cuarta parte lo tiene eventual (11,3 millones de trabajadores fijos frente a 4,1 millones de temporales).

Cierto es que sigue creciendo más el empleo eventual que el estable. Pero también lo es que en las primeras fases de la mejora del empleo (entre el primer trimestre de 2014 y el tercero de 2015) fue la ocupación asalariada temporal la que más aumentó, con gran diferencia (un +21%, frente al +3% de indefinidos).

Pero en el último año las distancias se han estrechado considerablemente, con un aumento en el empleo temporal del +6,3% y del +1,9% en el indefinido. Son datos que refleja Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor del Índice ManpowerGroup en su análisis de estos últimos datos de la EPA.

Menos trabajo parcial y más a jornada completa

Pero además de esos grandes números, los resultados de la EPA de hoy ocultan en su letra pequeña algunas otras dinámicas positivas, que podrían  calificarse incluso de sorprendentes teniendo en cuenta el marco de inestabilidad política en el que vivimos desde hace casi un año.

Son señales que apuntan a una mayor calidad en el nuevo empleo que el que se creaba en los inicios de la recuperación del mercado laboral. Los números indican un intenso aumento de la ocupación a jornada completa (+3,5%) frente a la reducción del empleo a tiempo parcial (-2,2%).

Por el contrario, en los primeros compases de la recuperación (entre el primer trimestre de 2014 y el tercero de 2015) la ocupación a tiempo completo avanzó un +7,6%, pero también aumentaba el trabajo a jornada la parcial (+0,3%).

Cae el subempleo

Asimismo, se observa una caída de los ocupados que se consideran subempleados (desearían trabajar más horas y no pueden), con un descenso interanual del -13% en el tercer trimestre de 2016. Frente al aumento del +4,7% de aquellos que trabajan las horas que desean.

De esta forma, el peso del subempleo sobre la ocupación ha reforzado la caída que se inició con la recuperación, desde el máximo del 15,1% que se alcanzó en el segundo trimestre de 2013 hasta el 9,9% actual. Es decir, apenas el 10% de los profesionales con empleo trabajan en jornadas de menos horas de las que desearían.

Valentía para un gobierno tripartito

Así las cosas, en un contexto de incertidumbre política que tanto castiga la toma de decisiones empresariales, y por tanto, la inversión y la creación de empleo, nuestro mercado laboral crea medio millón de puestos de trabajo anuales desde hace tres ejercicios. Y son cada vez menos precarios, término que tanto gusta a algunos. Otra historia es la evolución de los salarios. Pero eso lleva su tiempo tras una crisis tan profunda como la vivida.

Por eso me atrevería a decir que el actual marco de fragmentación parlamentaria puede convertirse, si es bien gestionado, en una gran oportunidad para corregir deficiencias de nuestro sistema de relaciones laborales, de nuestro sistema educativo, de nuestro sistema de protección de los desempleados, y de nuestro sistema de pensiones.

A la fuerza ahorcan, se dice. Pues la obligada necesidad de pactos para hacer gobernable el país puede ser el momento en el que por fin nuestras fuerzas políticas sean capaces de ponerse de acuerdo para esas cuestiones pendientes, que vuelvan a llevarnos hasta nuestro récord de ocupación, por encima de los 20 millones de ocupados.

Por eso sigo apostando por un gobierno tripartito, entre el PP, el PSOE y Ciudadanos, aunque sea meses después de la investidura. Deberían ser valientes y explicar a sus votantes los beneficios de esa situación, especialmente los socialistas.

Pedro Sánchez perdió en mi modesta opinión esa oportunidad ya por el mes de diciembre, tras las primeras elecciones. Pero, desde luego, rodeando el Congreso, no se crea empleo; ni, por tanto, mayor riqueza para esa sociedad a la que se pretende beneficiar. De hecho, los más débiles serán los que más pierdan, como siempre, si vienen de nuevo mal dadas.