Los jóvenes españoles no estudian lo que demanda el mercado laboral


  • El avance tecnológico puede generar en España 1,25 millones de empleos en cinco años, vinculados a las ciencias, tecnología, matemáticas e ingenierías.

  • Pero los jóvenes españoles se decantan en mayor medida por carreras de Letras con menos salidas profesionales y dan la espalda a los números.

Estudiantes en la universidad española en carreras de ciencias, tecnología, matemáticas e ingenierías.

Estudiantes en la universidad española en carreras de ciencias, tecnología, matemáticas e ingenierías.

Hace un día nos desayunábamos con una de las mejores noticias que podemos recibir. Los alumnos de 4º de Primaria de nuestro país (9 años de edad) mejoran sus resultados en las disciplinas de Matemáticas y Ciencias en uno de los periódicos informes internacionales que comparan el rendimiento de los estudiantes en todo el mundo. Y se sitúan, al fin, por encima de la media de los países analizados.

Una buena nueva importante, aunque haya pasado en cierta medida bastante más desapercibida de lo que debiera. Porque es sobradamente conocido que hasta ahora, en el más conocido de esos rankings internacionales, el llamado Informe PISA, nuestros alumnos se situaban permanentemente por debajo en matemáticas.

Y no es una cuestión baladí. Randstad, uno de los mayores grupos de recursos humanos y empleo de nuestro país y a nivel internacional, ha presentado un nuevo informe que viene a recordarnos que el futuro del empleo, y por tanto buena parte del bienestar de nuestros hijos, pasa por la tecnología, la ciencia, las ingenierías y los números.

Lo que nos dicen los datos

 Sólo unos datos que hablan por sí solos de la dimensión del asunto:

  • España está en disposición de generar en los próximos cinco años 1,25 millones de nuevos empleos netos, vinculados a los perfiles denominados STEM (en inglés, Science, Technology, Engineering & Mathematics; en español, ciencias, tecnología, ingenierías y matemáticas).

De ellos, 390.000 puestos de trabajo serían, directamente, para este tipo de titulados; 689.000 serían creados en actividades inducidas, en las que pueden tener un sitio destacado algunos graduados de Formación Profesional (FP); y 168.000 serían empleos indirectos.

Ese 1.250.000 nuevos puestos de trabajo se van a crear sí o sí en algún lugar del mundo y nuestro país está en situación de generarlos. Pero puede o no puede ser así. Depende de cómo hagamos las cosas que finalmente se queden en nuestro país. Si no lo hacemos bien, se irán a otras zonas.

  • Actualmente en el mercado laboral no existe el suficiente número de este tipo de profesionales para cubrir esa previsible demanda.
  • Pero lo que es peor, la cosa no parece en vías de solución. Más bien al contrario. El número de titulados en carreras de ciencias, tecnología, ingenierías y matemáticas que saldrán de las universidades españolas descenderá en los próximos cinco años a un ritmo del -3,5%.

Viene reduciéndose el número y también la proporción de universitarios matriculados en estas disciplinas desde el año 2009, por lo que es sencillo prever los graduados que generaremos a corto plazo.

  • En los últimos siete años el número total de titulados en estas carreras ha caído en 65.000.
  • Y la proporción de alumnos que elige este tipo de estudios ha descendido en un -26%.

Todo un peligro para el futuro de nuestro país, que competirá con otros lugares por este talento, que será el más demandado por las empresas en el mercado de trabajo.

Por qué no eligen los números nuestros jóvenes

Pero, ¿por qué nuestros jóvenes no eligen estudios de ciencias y números aunque reciban el mensaje de sus mayores oportunidades laborales de futuro? La compañía tecnológica Everis viene analizando desde hace años la escasez de vocaciones científico-tecnológicas entre nuestros estudiantes en etapas anteriores a la universidad.

Y hay dos conclusiones principales:

  • A más de la mitad no les gustan la Química, la Física y la tecnología, por ejemplo; algo sorprendente, porque los dispositivos tecnológicos forman parte de su día a día.
  • La mitad tampoco se siente preparado para superar con éxito estas disciplinas.

Una situación que puede convertirse en un serio problema para la futura prosperidad del país y para el bienestar de nuestros hijos.

Es necesario que familias, centros educativos, instituciones públicas y agentes sociales fomentemos las vocaciones por las ciencias y los números. Que motivemos a nuestros pequeños para encaminarse bien preparados hacia ese futuro cercano y cierto.

Y, cómo no, seguir repitiendo el mensaje empírico de que es en esa senda del progreso tecnológico y científico en la que encontrarán sus mayores oportunidades de empleo, y por tanto de desarrollo profesional y personal.

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