Cada gallego precisaría 7 hectáreas de superficie para satisfacer sus necesidades, tres más que el resto de españoles

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 14 (EUROPA PRESS)

Cada ciudadano gallego precisaría siete hectáreas de superficie para satisfacer sus necesidades alimenticias y de recursos energéticos, entre otros. Esa extensión de terreno, denominada 'huella ecológica', supera en tres hectáreas la media estimada en el conjunto del Estado y es superior a la capacidad de la comunidad de generar recursos, de forma que haría falta multiplicar por seis el territorio de Galicia para cubrir la demanda de sus habitantes.

Así lo aseguraron hoy los portavoces de la Federación Ecolóxica de Galicia (FEG), Celestino Quintela, y de la Sociedade Galega de Educación Ambiental (SGEA), Miguel Pardellas, durante la presentación de una exposición en la que se recogen las conclusiones del informe sobre la 'huella ecológica' de Galicia elaborado en 2003 por la FEG.

El objetivo de la muestra es informar a los ciudadanos y, especialmente, a la comunidad universitaria, sobre la situación de esa 'huella' y de la 'deuda ecológica' adquirida por cada gallego en función del volumen de recursos consumido y de residuos emitidos.

Las dos organizaciones ecologistas contactaron con las tres universidades gallegas para promover programas de educación ambiental vinculados a esta cuestión y, precisamente, colaborarán este mes y el próximo con la Universidade de Santiago de Compostela (USC) en una iniciativa denominada 'Bolseiros Verdes' --becarios, en gallego--. Precisamente, la USC ha estimado en los últimos años cuál es la 'huella ecológica' de esta institución y la de A Coruña (UDC) también pretende calcular esa cuestión en sus tres campus.

Asimismo ofertarán a todos los ayuntamientos y centros educativos de la comunidad el uso de los 11 paneles que integran la exposición y que analizan el origen de la crisis ambiental acentuada en la segunda mitad del siglo pasado, los conceptos 'huella' y 'deuda ecológicas', datos concretos de su evolución en el mundo, España y Galicia, así como recomendaciones individuales y colectivas para disminuir ese déficit.

Su prioridad es que la muestra complemente las actividades de grupos de consumidores, ecologistas u organizaciones culturales en los municipios gallegos. Hasta la fecha, los ayuntamientos de Burela y Foz (Lugo), el parque eólico experimental Sotavento, el centro de educación ambiental O Rexo de Allariz (Ourense) o los institutos de Rábade y Xelmírez I de Santiago ya han solicitado la cesión temporal de los paneles.

Entre las propuestas de las dos organizaciones ecologistas para que cada gallego reduzca su 'deuda ecológica' figura la apuesta por consumir alimentos comercializados en mercados locales, que procedan de su propio entorno geográfico y sean de temporada, así como que empleen el transporte público o realicen un uso colectivo de sus automóviles. También instaron a asociarse a este tipo de organizaciones a fin de crear "masa crítica" sobre estas cuestiones.