La Fundación Naturaleza y Hombre avista un quebrantahuesos en la montaña oriental de Cantabria

Es una especie en grave peligro de extinción en toda Europa

SANTANDER, 17 (EUROPA PRESS)

Miembros de la Fundación Naturaleza y Hombre (FNYH) han avistado un ejemplar de quebrantahuesos inmaduro en la montaña oriental de Cantabria, en una zona en la que esta especie se había extinguido hace tiempo.

Dicho avistamiento se produjo la semana pasada, según informó hoy la fundación conservacionista en un comunicado, en el que recordó que el quebrantahuesos es una especie en grave peligro de extinción en Europa. De hecho, ha desaparecido de varias regiones del continente europeo donde antes era abundante, entre ellas de las montañas cántabras.

En Cantabria, era una especie extinguida desde hace años. Su distribución en España se centraba en el área pirenaica y prepirenaica, con algunas apariciones en el Principado de Asturias.

Y es que el hábitat del quebrantahuesos se encuentra en zonas montañosas que cuentan con espacios abiertos, dotadas de grandes barrancos o acantilados. Un hábitat que suelen compartir con rebecos. Entre las causas que están provocando su extinción, la FNYH destaca el uso ilegal de cebos envenenados, incidentes relacionados con líneas eléctricas en zonas de montaña próximas a collados o laderas de mediana y alta altitud --son lugares de paso frecuente de esta especie y la muerte se produce por colisión o electrocución--, así como la caza ilegal, aunque esta última agresión es cada vez menos frecuente gracias a la protección de las especies y a una mayor concienciación y sensibilidad por parte de los cazadores.

La especie también se ve amenazado por la transformación y pérdida de hábitat debido a la construcción de grandes infraestructuras en áreas de montaña, las molestias directas derivadas de la actividad humana en zonas como barrancos o grandes cortados rocosos y el abandono de las prácticas ganaderas tradicionales y los cambios de los métodos de explotación.

El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) recibe su nombre por su costumbre de remontar el vuelo con huesos y caparazones entre sus garras hasta grandes alturas para soltarlos después y comer la médula de su interior. Se estima que el 75% de su dieta se compone de lo que obtienen de los huesos de grandes animales muertos. Es un ave de alas largas y estrechas, con cola larga en forma de rombo y la cabeza recubierta de plumas, al contrario que el resto de buitres. Su plumaje varía en función de su edad pasando hasta por 4 coloraciones.

MONTAÑA ORIENTAL DE CANTABRIA

La Montaña Oriental de Cantabria, también conocida como Montaña Pasiega, es uno de los paraje de la Cordillera Cantábrica que destaca por sus valores naturales como por su importancia etnográfica.

Esta área de montaña de abarca más de 117.000 hectáreas repartidas entre Cantabria, Vizcaya y Burgos. Se caracteriza por la existencia de frondosos bosques de haya, acompañada de acebos y tejos. En las laderas más secas y soleadas aparece el encinar cantábrico y en las cumbres, tupidos brezales atlánticos.

Estas zonas están pobladas por una rica y variada fauna, entre la que figura el lobo, el jabalí, el corzo o el rebeco. La Montaña Oriental también destaca por su "enorme valor" ornitológico, ya que en sus abundantes cantiles rocosos anidan rapaces como el buitre leonado, el alimoche, el águila real o el halcón peregrino. Asimismo, sus bosques dan cobijo a los conocidos pájaros carpinteros, como el picamaderos negro, otras rapaces como el gavilán y el azor y pequeños pajarillos forestales.

También se encuentran ejemplares de alimoche (Neophron percnopterus) y de otras rapaces rupícolas que convierten a esta montaña en el hábitat "idóneo" para especies en peligro de extinción.

Por todo ello, la Fundación Naturaleza y Hombre alertó, el pasado mes de marzo, sobre la posible construcción de industrias eólicas en la montaña y que podría afectar a la fauna, en particular a las aves, y en especial a las planeadoras, como el buitre leonado o el alimoche.

Además, estas instalaciones repercutirían negativamente en el paisaje y aumentarían la penetrabilidad humana, debido a la necesidad de construir caminos y carreteras de grandes dimensiones aptas para la circulación de transporte pesado para el traslado de las enormes palas de los aerogeneradores.

Además, sería necesaria la construcción de instalaciones complementarias, como edificaciones, tendidos eléctricos kilométricos o subestaciones eléctricas. Todas estas modificaciones "perjudicarían esta zona de la Montaña Oriental y a todas las especies que habitan en ella", concluyó la FNYH.