Extravían residuos radiactivos en el centro de China

  • Pekín, 27 mar (EFE).- Una bola de plomo del tamaño de una sandía y relleno con una pepita de residuos radiactivos de Cesio-137 ha desaparecido en la ciudad de Tongchuan, perteneciente a la provincia central de Shaanxi.

Pekín, 27 mar (EFE).- Una bola de plomo del tamaño de una sandía y relleno con una pepita de residuos radiactivos de Cesio-137 ha desaparecido en la ciudad de Tongchuan, perteneciente a la provincia central de Shaanxi.

Según informó hoy el periódico "South China Morning Post", un oficial sin identificar del Buró de Protección Medioambiental de Tongchuan aseguró que el material radiactivo, cuyo paradero se desconoce desde el lunes, procede de la desmantelación de una vieja fábrica de cemento en la zona.

El cargo añadió que la bola de plomo está probablemente enterrada entre toneladas de metal de la misma central y puede haber sido trasladada a otro distrito de la misma provincia.

"El contenedor de plomo (con los residuos radiactivos) desapareció cuando la compañía Shaanxi Qiming Cement desmantelaba la antigua planta.

"Puede haber sido trasladada al distrito de Fiping. Nuestro personal está allí, buscando en cada montón de restos, pero hasta ahora no ha habido suerte", explicó.

Jiang Qian, director del departamento de oncología del hospital de Wanjie, en la vecina provincia de Shandong, afirmó que cualquiera que se exponga a poca distancia de la sustancia radiactiva está en peligro.

"Incluso desde una distancia considerable, el Cesio-137 puede quemar la piel y destruir los glóbulos blancos. Los efectos se pueden notar al momento o aguardar 10 años después, sin que se puede saber. Es tan mortal que hasta se ha dejado de usar en la radioterapia más extrema", agregó Jiang.

Tongchuan, una ciudad con importante industria pesada, sufrió un incidente similar el año pasado, cuando un granjero robó y vendió otro contenedor con residuos radiactivos de otra planta cementera.

Los expertos aseguran que el Cesio-137 mantiene su toxicidad durante 30 años.

Según denunció en agosto la publicación "Comunicación para la Protección Radiactiva", elaborada por ingenieros chinos, el país asiático sufre cada año una treintena de casos similares al ocurrido en Tongchuan, sin que la mayoría de ellos trasciendan a la opinión pública.