Especialistas advierten que los ecosistemas mediterráneos son un laboratorio natural sobre los efectos del cambio global


SEVILLA|

Ecólogos de todo el mundo, expertos en ecosistemas mediterráneos, se han reunido durante cuatro días en la Universidad de Sevilla (US) en un congreso coorganizado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) y la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET) para compartir estrategias de gestión que ayuden a conservar la alta biodiversidad de las regiones con este tipo de clima, reconocidas como puntos críticos de la biodiversidad globalmente significativos.

La XIV edición del Congreso Internacional de Ecosistemas Mediterráneos, un evento de larga tradición que se celebra cada cuatro años desde 1975, ha acogido a medio millar de investigadores en ecología, quienes han abordado temas como el impacto en el medio ambiente del cambio global y la huella humana, incluidos el cambio climático, los incendios forestales, la destrucción y fragmentación del hábitat o las invasiones por especies exóticas.

Los temas tratados durante el congreso responden a cuestiones científicas de la máxima actualidad: muchos de los asistentes han dado a conocer resultados de investigaciones aún no publicadas. Todos concuerdan en que los ecosistemas mediterráneos, al ser frontera con otros tipos de ecosistema, son un laboratorio donde se 'cocina la biodiversidad'.

Además, en estas regiones que poseen paisajes tan variados se puede investigar a escala muy fina la interacción de los distintos factores de cambio global. El impacto del hombre ha sido intensísimo en algunos ecosistemas, como en la cuenca mediterránea o en California, y en cambio ha sido más suave pero de más largo recorrido en otras como en Sudáfrica.

Las plantas mediterráneas han evolucionado experimentando episodios de sequía durante millones de años, son muy plásticas, y ante el cambio climático no solo van a migrar a zonas de mayor altitud o latitud sino que también pueden hacerlo en dirección hacia zonas costeras de clima más benigno o en áreas donde encuentren suelos más profundos y mejor conservados.