Una campaña busca salvar de la extinción al árbol nacional colombiano y a un singular loro

  • Bogotá, 4 abr (EFE).- La palma de cera, árbol nacional de Colombia, y el loro orejiamarillo son los objetivos de una campaña de protección, que va por su séptimo año y que se realiza especialmente por la temporada previa a Semana Santa, recordaron hoy organizaciones ambientalistas.

Una campaña busca salvar de la extinción al árbol nacional colombiano y a un singular loro

Una campaña busca salvar de la extinción al árbol nacional colombiano y a un singular loro

Bogotá, 4 abr (EFE).- La palma de cera, árbol nacional de Colombia, y el loro orejiamarillo son los objetivos de una campaña de protección, que va por su séptimo año y que se realiza especialmente por la temporada previa a Semana Santa, recordaron hoy organizaciones ambientalistas.

En la Semana Santa, "infortunadamente, las graves amenazas que sufren varias especies de fauna y flora" se agudizan, advirtió la Fundación ProAves, al indicar que se encuentran en "peligro crítico de extinción".

Junto al loro orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis) y la palma de cera del Quindío (Ceroxylum quindiuense), la temporada de cuaresma es también la de mayor consumo de carne y huevos de iguanas y tortugas, según esa ONG dedicada al estudio y la conservación ambiental.

Asimismo, resultan afectadas las águilas "cuaresmeras", sometidas a cacería en algunas regiones.

Desde 2003 varias organizaciones, junto a ProAves, trabajan en campañas de concienciación para proteger las especies amenazadas.

Los objetivos apuntan a la palma de cera del Quindío y a otras especies, todavía utilizadas para celebrar el Domingo de Ramos, así como al orejiamarillo.

Las organizaciones, y también el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, bautizaron la iniciativa "Reconcíliate con la naturaleza".

Además de ProAves y esa cartera, se sumaron la Conferencia Episcopal Colombiana, la organización Conservación Internacional y la Corporación Autónoma Regional (Car).

ProAves destaca que la estrategia "ha apoyado significativamente los esfuerzos de conservación y educación" en los departamentos del Tolima (sur), Antioquia (noroeste) y Quindío (centro oeste), principales localidades de la palma y del orejiamarillo.

Asimismo, ha contribuido al aumento en la población del ave, pues de 80 individuos contabilizados en 1998 se ha llegado a aproximadamente 900 en 2008.

Los esfuerzos incluyen conservación, revegetalización, nidos artificiales, servidumbres ecológicas y la creación de la Reserva Natural de las Aves Loro Orejiamarillo en el municipio de Jardín, Antioquia.

La palma de cera del Quindío crece en las montañas andinas colombianas, especialmente en los bosques de niebla del centro oeste y su tallo está recubierto de cera para protegerse de insectos y hongos.

De todas las palmas que existen en el mundo ésta es la que crece a mayor altura sobre el nivel del mar (entre los 1.600 y los 1.900 metros), y es la más alta (hasta 60 metros) y vive unos cien años.

Junto a ella también están amenazadas otras variedades de palma como la de cera de Sasaima (Ceroxylon sasaimae) y la de vino (Ceroxylon alpinum), en la zona cafetera (centro y centro oeste del país).

El loro orejiamarillo, por su parte, es una especie que aún se encuentra en peligro crítico de extinción, y es un ave de tamaño mediano, plumaje verde, lados de la cabeza y frente amarillos, y centro de la cola rojo.

Las organizaciones que lideran la campaña también advierten sobre los peligros que se ciernen sobre otras aves, llamadas águilas "cuaresmeras", como el gavilán de Swainson (Buteo swainsoni), especie migratoria del centro y centro-occidente de Norteamérica, y sur de Canadá y norte de México.

Otro es el gavilán de alas anchas (Buteo platypterus), también migratoria que se reproduce en el sur de Canadá y Estados Unidos, y pasa el invierno en Centro y Suramérica, hasta Brasil y Bolivia.

No está clasificada como amenazada, pero se sabe que mueren muchos individuos durante la migración, pues en Colombia es atacada con disparos en la cuaresma, principalmente en el departamento del Tolima, en una actividad considerada "tradición cultural".

Se les dispara con tirachinas o rifles, "en algunos casos para utilizar sus patas como amuletos", o se les trata de retener como mascotas, y nunca pueden volver a sus territorios de origen, y "después de un tiempo mueren", se lamenta ProAves.

A propósito, Nelson Germán Sánchez Pérez, secretario de Turismo del Tolima, aseguró hoy que las autoridades regionales "vamos a "hacer controles en las principales vías para evitar el tráfico ilegal de animales tanto para el mercado nacional como extranjero, ya que por nuestro territorio pasa buena parte del flujo de viajeros que se movilizan en esta época del año por Colombia".

Millares de tortugas icoteas, exclusivas de Colombia y el oeste de Venezuela, son también sacrificadas en esta temporada que es, además, su periodo reproductivo.

De la iguana advierte la entidad, que la Semana Santa "representa la época de mayor riesgo", ya que en la costa caribe colombiana se dispara el consumo de su carne y huevos, a los cuales atribuyen propiedades inexistentes, pues muchas personas creen que son afrodisíacas.

Algunas poblaciones han desaparecido y otras podrían correr la misma suerte "si su comercio no se regula y controla", advirtió finalmente ProAves.