Colombia acusa a Europa y EE.UU. de destruir la selva con su adicción a la coca

  • Naciones Unidas, 24 abr (EFE).- El vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, acusó hoy a las "narices" de los adictos europeos y estadounidenses de ser las responsables de que su país haya perdido en 15 años más de dos millones de hectáreas de selva a manos de los productores de coca.

Colombia acusa a Europa y EE.UU. de destruir la selva con su adicción a la coca

Colombia acusa a Europa y EE.UU. de destruir la selva con su adicción a la coca

Naciones Unidas, 24 abr (EFE).- El vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, acusó hoy a las "narices" de los adictos europeos y estadounidenses de ser las responsables de que su país haya perdido en 15 años más de dos millones de hectáreas de selva a manos de los productores de coca.

Santos presentó hoy ante el Foro de los Bosques de Naciones Unidas el llamado "programa de responsabilidad compartida", con el que el Gobierno colombiano quiere concienciar sobre el impacto social y ecológico que tiene el narcotráfico en su país.

"Cada año se destruyen 15.000 hectáreas de selva con el fin de que los estadounidenses y los europeos se llenen las narices", afirmó el vicepresidente colombiano en su intervención.

Aseguró que el cultivo de coca y la producción de cocaína han causado un "ecocidio" silencioso en el corazón de las regiones selváticas de su país, una de las zonas con una mayor biodiversidad del planeta y en la que habitan especies todavía desconocidas para el hombre.

La selva amazónica cubre el 35 por ciento del territorio del país suramericano, que se cree que tiene la mayor biodiversidad del planeta por kilómetro cuadrado, según datos del Gobierno colombiano.

Sin embargo, la industria del narcotráfico tala y quema zonas remotas de la selva para cultivar la planta que da la hoja de la coca, que posteriormente se trata en laboratorios clandestinos con productos químicos altamente contaminantes para transformarla en la pasta de la que se produce la cocaína.

Las víctimas colaterales de este proceso son los ecosistemas, que pierden su masa boscosa y sus aguas quedan contaminada por los agentes químicos tóxicos que emplean los productores, dijo Santos.

"Cada vez que se inhala un gramo de coca, se destruyen cuatro metros cuadrados de selva virgen", apuntó.

El vicepresidente mostró en su presentación una foto de una zona fronteriza entre Colombia y Ecuador, en la que en la parte ecuatoriana se puede apreciar una frondosa masa forestal y del lado colombiano campo abierto, que Santos atribuyó a la plantación de coca.

Las consecuencias medioambientales del narcotráfico son un problema que hasta ahora ha permanecido invisible para los organismos y la comunidad internacional, lamentó Santos.

"¿Cuándo las ONG ecologistas se darán cuenta de lo que está sucediendo?", se preguntó el vicepresidente colombiano.

Advirtió de que es hora de que Europa y Estados Unidos dejen de expresar preocupación por el narcotráfico, y se pase a una "actuación agresiva" en colaboración con los países de dónde se originan las drogas.

Hizo una mención particular a los países europeos, como España, en los que se ha disparado el consumo de la cocaína en los últimos años.

"Europa está atravesando por un auge de la cocaína como el que se vivió en Estados Unidos en los años ochenta", resaltó.

Ello ha hecho que se multiplique el tráfico de drogas de Suramérica a Europa a través de los países del África occidental, que se han convertido en una nueva plataforma para el crimen organizado.

Santos dijo que no le cabía duda de que esos países de Gobiernos débiles vivirán la misma experiencia que Colombia, que pasó de ser un punto de tránsito de la hoja cultivada en Perú y Bolivia a convertirse en un productor.