La lucha de los indígenas ecuatorianos contra Chevron se convierte en un documental

  • Washington, 31 mar (EFE).- El litigio que los indígenas de Ecuador libran desde hace quince años con la compañía petrolera Chevron se ha convertido en un documental, que muestra los daños ambientales y sanitarios que han causado los escapes de petróleo en el Amazonas.

La lucha de los indígenas ecuatorianos contra Chevron se convierte en un documental

La lucha de los indígenas ecuatorianos contra Chevron se convierte en un documental

Washington, 31 mar (EFE).- El litigio que los indígenas de Ecuador libran desde hace quince años con la compañía petrolera Chevron se ha convertido en un documental, que muestra los daños ambientales y sanitarios que han causado los escapes de petróleo en el Amazonas.

El film narra la historia de comunidades, como la Cofan, afectadas por los vertidos de petróleo que durante años han calado en sus tierras y han contaminado las aguas causando problemas de salud en los niños y un alto índice de cáncer entre sus habitantes.

Esta comunidad se asienta en la zona oriental de Ecuador donde operó la compañía estadounidense Texaco en consorcio con Petroecuador, entre 1964 y 1992, año en el que expiró su contrato y la compañía pública ecuatoriana asumió el control de la planta.

La compañía hizo entonces un desembolso de 40 millones de dólares para limpiar la zona, pero 30.000 indígenas acusan a Texaco -absorbida por Chevron- de que cerró los pozos superficialmente y no garantizó por completo la salubridad del agua.

El congresista Jim McGovern, que preside la comisión de derechos humanos Tom Lantos y visitó la región en 2008, presentó el documental "Crude" de Joe Berlinger en el teatro de la biblioteca del Congreso de EEUU.

Berlinger y su equipo pasaron casi tres años trabajando entre la selva de Ecuador, en las dependencias judiciales de Lago Agrio (Ecuador) y Nueva York, donde se ha llevado el caso, y en ruta con el abogado Pablo Fajardo y Luis Yanza, presidente de la Coalición en Defensa del Amazonas.

Fajardo proveniente de una familia humilde de la región comenzó a trabajar en la planta de Texaco a los 14 años.

"Vi con mis propios ojos cómo operaban, las columnas de humo de los pozos de petróleo, los sistemas de cuello de ganso (...), siempre utilizaban las tecnologías más baratas", dice en el documental.

Por eso, aun con poca experiencia, el joven abogado decidió abanderar la causa indígena en cuanto se licenció en derecho y no sólo emprendió una causa que se podría comparar al enfrentamiento entre David y Goliat, sino que comenzó junto con el abogado neoyorquino, Steven Donziger, una campaña internacional que le hizo merecedor del Premio Ambiental Goldman 2008.

La petrolera, que defiende que hizo todos los pasos de la limpieza de la región y acusa a Petroecuador de ser responsable de más de mil vertidos desde que tomó el control de la planta, señala que no hay relación directa entre la contaminación y los casos de cáncer.

La realidad que muestra el documental es otra distinta, como el caso de María Garolafo, una mujer de 38 años, que padece cáncer, al igual que su hija Silvia, de 18, que está siendo tratada de un cáncer de hígado.

Un historia que conmovió profundamente la activista de derechos humanos Trudie Styler, esposa del cantante Sting, que viajó a la región para conocer la situación sobre el terrero y decidió unirse en apoyo del pueblo Cofan.

Styler logró captar el interés de los medios de comunicación y Fajardo -que nunca había oído una canción de Sting- y Yanza acudieron al concierto Live Earth, donde su mensaje fue difundido a nivel internacional.

Las imágenes se suceden entre las piscinas de petróleo que han contaminado las tierras, los niños bañándose en aguas insalubres, las disputas legales en las cortes, y el tira y afloja entre los demandantes y los demandados, que han pedido análisis, pruebas e informes que han dilatado el litigio durante más de quince años.

El caso está pendiente de decisión final pero según dijo a Efe Donziger esperan que en octubre o noviembre de este año se resuelva y la compañía se haga responsable de la reparación de las tierras dañadas, de los gastos sanitarios y de la salubridad del agua, que le podría suponer un desembolso de 27.000 millones de dólares. EFE