El drama de vivir sin agua en una región del Perú

  • Oasis de Villa (Perú), 21 mar (EFE).- Abrir el grifo y tener agua potable es un privilegio inalcanzable para casi ocho millones de peruanos, que en muchos casos la compran a precios exorbitantes y contaminada, situación que causa cada año la muerte de más de 3.000 niños.

El drama de vivir sin agua en una región del Perú

El drama de vivir sin agua en una región del Perú

Oasis de Villa (Perú), 21 mar (EFE).- Abrir el grifo y tener agua potable es un privilegio inalcanzable para casi ocho millones de peruanos, que en muchos casos la compran a precios exorbitantes y contaminada, situación que causa cada año la muerte de más de 3.000 niños.

En Oasis de Villa, a unos 10 kilómetros al sur de Lima, centenares de amas de casa esperan en sus precarias barracas -levantadas en laberintos de dunas polvorientas y sin vegetación- la llegada del agua como si fuera el maná.

En el mejor de los casos, el agua llega en camiones cisterna de la empresa estatal Sedapal; otras veces son comerciantes informales quienes traen el líquido necesario para cocinar, lavar y asearse.

La mayoría de familias aquí destina al menos un ocho por ciento de sus ingresos mensuales a la adquisición de agua, que, además de ser muy costosa, algunas veces trae gusanos, larvas de mosquito y restos fecales, dijo a Efe el presidente del Movimiento Peruano Sin Agua, Abel Cruz.

Con vistas al mar, pero rodeados de basura y cercados por sus propias letrinas, estos pobladores de las chabolas "consumen el agua más cara de todo Lima y el Perú" y, además, no tienen un producto de buena calidad, acotó Cruz.

La distribución del agua no siempre se hace diariamente: el aguatero, como llaman al repartidor de los camiones cisterna, "viene cuando quiere y a veces trae agua cochina", se queja Vanessa Huamán.

Los vecinos suelen almacenar su agua en contenedores a las afueras de sus viviendas, con frecuencia cubiertos de sarro y hongos y donde, además, las pandillas de adolescentes escupen o arrojan basura, como cuenta la vecina Sonia Ignacio, rodeada de pollos que revolotean junto a su depósito de agua.

No es de extrañar que su hija Maricielo tuviera que ir a la posta médica, tras salirle hongos por estar en contacto con el agua contaminada.

Otros padecen de enfermedades estomacales que pueden ser mortales.

"Unos 3.600 niños mueren anualmente por consumir agua no apta para el consumo humano", detalló el líder de los Sin Agua.

El presidente peruano, Alan García, ha puesto en marcha el programa "Agua para todos", que, según el Ministerio de Vivienda, ya ha dotado de agua y desagüe a casi dos millones de habitantes desde que se inauguró el gobierno, en 2006.

A pesar de los esfuerzos gubernamentales, los Sin Agua cuestionan la lentitud con la que se implementa el proyecto y critican los abusos de los distribuidores.

Y es que hay ganadores con la desgracia ajena: muchos comerciantes informales pagan 8 soles (unos 2,5 dólares) para llenar un camión con capacidad de diez metros cúbicos, que luego venden a diez veces ese precio.

Estos comerciantes muchas veces se abastecen de Sedapal, pero otras veces "no sabemos de dónde viene esa agua", denunció el líder de los Sin Agua.

En el interior de Perú la situación es más grave: unos seis millones más no tienen acceso a agua potable y en las comunidades más alejadas tienen que proveerse a partir de fuentes subterráneas, acequias o ríos, es decir, sin tratamiento potabilizador.

Según las autoridades sanitarias, más de un 60 por ciento de las fuentes hídricas está contaminado.

El ministro peruano del Ambiente, Antonio Brack, dijo a Efe que "la primera causa de contaminación del agua en Perú es provocada por el vertido de aguas servidas, ya que los municipios las vierten al mar, al río o a la laguna más cercana".

Solamente Lima arroja 400 millones de metros cúbicos anuales al mar y a los ríos, una situación que podría dificultar el abastecimiento de agua a los pobladores si no se cambia la gestión de los recursos hídricos, alertó Brack.

Cuando se implanten los programas de agua y desagüe, deberán instalarse también plantas de tratamiento de agua servida para descontaminar la bahía de Lima, añadió.

Las fuentes hídricas también son contaminadas por residuos de minas en desuso y por químicos que la "minería informal" arroja a los ríos, especialmente en Madre de Dios, "donde se vierten por año más de 26.000 kilos de mercurio al río, algo gravísimo para la salud", acotó.

Como ejemplo de esta catástrofe, Brack mencionó el problema de la interrupción de la energía eléctrica en las últimas semanas por una acumulación de 300.000 toneladas de basura en el río Mantaro, en la región central de Junín.