Regantes dicen que el PHN será una "torre de Babel" si cada CC.AA. actúa "por su cuenta y riesgo"

MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore), Andrés del Campo, advirtió hoy de que si cada comunidad autónoma elabora su propia Ley de Aguas y actúa "por su cuenta y riesgo", el Plan Hidrológico Nacional (PHN) se convertirá en una "auténtica torre de Babel".

Así, apunta que será una medida donde cada territorio hable su propio "lenguaje del agua", en función de los intereses de su territorio, haciendo que los conflictos sean cada vez más frecuentes.

Concretamente, Del Campo realizó estas declaraciones a raíz de la decisión de la Junta de Andalucía de cortar, sin previo aviso el pasado martes, según la Federación, el suministro a numerosas comunidades de regantes del Valle del Guadalquivir para desalinizar el estuario, con el fin de que los arroceros pudieran regar con agua dulce, lo que provocó cuantiosos daños a unas 113.000 hectáreas de frutales, hortalizas y otros cultivos, que necesitan abundante agua.

En este sentido, insistió en que los ríos que atraviesan varias comunidades autónomas deben ser planificados y gestionados por el Estado, con el fin de evitar la "contaminación política" de un recurso que es de todos los españoles y no del territorio que lo tiene más cerca.

En su opinión, esta "provincialización" de la cuenca del Guadalquivir sólo provoca descoordinación en la gestión, falta de rigor técnico y "guerras del agua"; primero, entre comunidades autónomas; después, entre provincias y por último, entre usuarios, como lo demuestra el episodio vivido entre arroceros y regantes.

Fenacore destaca que este hecho pone de manifiesto que es un "error político" que los recientes estatutos de autonomía entren a regular una competencia exclusiva del Estado, ya que las decisiones sobre cuencas intercomunitarias corresponden al Estado Central, tal como reconoce la Ley de Aguas y la Constitución Española en sus artículos 149 y 45.2.

UNA ESPAÑA "INCONCEBIBLE"

En este marco, Del Campo calificó de "inconcebible" que España "quiera terminar" con el modelo tradicional de gestión por cuencas hidrográficas del que fue pionera y que ha inspirado la Directiva Marco de Aguas (DMA), alentando la titularidad exclusiva sobre las aguas -"el agua es nuestra"- que se atribuyen algunas comunidades en sus recientes reformas estatutarias.

Finalmente, la organización aboga por un gran pacto político sobre el agua entre las fuerzas políticas, sociales y económicas basado en los criterios de sostenibilidad, racionalización económica y solidaridad territorial, que al margen de guerras del agua, garantice a los usuarios a corto y medio plazo el suministro en zonas deficitarias y el desarrollo económico de todas las regiones españolas.