Arbacares no descarta acudir a la Defensora del Pueblo ante la "marginación y discriminación" del Ayuntamiento logroñés

Estiman unas pérdidas de entre un 30 y 40 por ciento en los últimos seis meses LOGROÑO, 06 (EUROPA PRESS)

El presidente de la Asociación de Hostelería y Restauración de La Rioja (Arbacares), Aurelio San Casimiro, afirmó hoy que su entidad no descarta acudir la Defensora del Pueblo ante la "marginación y discriminación" que dicen sufrir del Ayuntamiento de Logroño.

Asuntos como las ordenanzas de ruidos, las distancias de bares, la normativa de terrazas, y la ausencia de subvenciones a los hosteleros que pertenecen a asociaciones hosteleros, son algunos aspectos que podrían hacerles acudir a la Defensora del Pueblo.

Reclaman al Ayuntamiento logroñés "un cambio de rumbo", al tiempo que amenazan con que "en caso de que persistan en su actitud, Arbacares hará que en la próxima cita electoral paguen alto precio por su desatino", apostilló San Casimiro.

Acompañado del vicepresidente de la Asociación, Enrique Arévalo, y dos de los vocales Diego Martínez y Edgar Hernández, afirmó que el actual, es el Consistorio "más hostil y menos preocupado" por el sector hostelero, al tiempo que les acusó de desarrollar una gestión "desastrosa y costosa, de un Ayuntamiento que está paralizado y sin iniciativas". Les acusó de "actuar con falsedad e incumplir sus compromisos electorales".

"MENTIRAS Y ENGAÑOS"

Por su parte, Arévalo realizó un repaso a la situación del sector. Indicó que el "primer desencuentro grave" con el actual Ayuntamiento fue con la normativa de distancias entre bares, que otorgó 70 nuevas licencias "en un sector que en Logroño está saturado". Un hecho que hicieron "con mentiras y engaños".

El vicepresidente de Arbacares también criticó la ordenanza de ruidos que indicó tiene un régimen sancionador "desmedido", puesto que fija la primera infracción por superar 5 decibelios -de los 27 máximos- en multas de entre 12.000 y 300.000 euros. Además "al ser inaplicable, lo que hacen es cerrar locales", mientras que "no se actúa con el comportamiento cívico, que también recoge la ordenanza, ni se sanciona a otros sectores".

También unido a los ruidos se refirió a la normativa de terrazas, por la que se pretende sancionar a aquellas que superen los 45 decibelios, algo que "es un disparate", puesto que "cualquier ser humano hablando alcanza los 70 decibelios".

Sobre la norma de terrazas también manifestó que lleva tres años "paralizada", y los primeros borradores tenían "criterios restrictivos" que en nada "dinamizaban al sector".

Arévalo además indicó que el "divorcio es total" con el Ayuntamiento por el hecho de que "no se contempla ayudas a la promoción de la hostelería", pero también "discrimina a las asociaciones hosteleras al no otorgarles subvenciones". En este sentido, explicó que "si el hostelero pertenece a una asociación comercial si recibe ayudas, mientras que si es de la asociación hostelera, no recibe nada".

BAJADA INGRESOS

Por otra parte, San Casimiro afirmó que la hostelería diurna ha bajado su facturación en un 30 por ciento, en los últimos seis meses, mientras que los locales nocturnos han perdido un 40 por ciento. Además los empleos en el sector han descendido en un 20 por ciento.