Las ayudas públicas a los fabricantes de coches pueden lastrar la recuperación del sector, según S&P

MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

Las ayudas públicas aprobadas por gobiernos de todo el mundo para los fabricantes de automóviles pueden tener un efecto beneficioso a corto plazo, pero también podrían impedir la recuperación del sector más a largo plazo, puesto que no suponen una respuesta ante los problemas estructurales de la industria de automoción.

Así se desprende de un estudio sectorial de Standard & Poor's, al que tuvo acceso Europa Press, en el que la firma advierte del riesgo de que las ventas de automóviles vuelvan a caer o intensifiquen su retroceso una vez expiren las ayudas.

La agencia recuerda que, tras el descenso del 20% en la demanda mundial de automóviles durante el último trimestre de 2008, los gobiernos de países con fuerte presencia de esta industria pusieron en marcha planes de ayuda, bien mediante préstamos a las empresas, bien mediante incentivos para los consumidores.

Aunque Standard & Poor's admite que estos programas han tenido en algunos casos un efecto positivo sobre el mercado, advierte de que podría ocultarse el "necesario" proceso de reestructuración que debe afrontar la industria de automoción.

"Bajo nuestro punto de vista --argumenta--, los fondos públicos no cubren los problemas estructurales que afronta la industria, como el exceso de capacidad instalada, la necesidad de consolidación y los elevados costes fijos de los fabricantes".

El informe alerta asimismo de que si la crisis financiera se agrava, los gobiernos podrían verse obligados a aprobar nuevas medidas para socorrer a los fabricantes de vehículos y a otros agentes del sector.

Según S&P, los fondos aportados han resuelto en algunos casos dificultades de liquidez de las empresas, pero no son una solución para sus problemas estructurales ni para su baja rentabilidad. Los fabricantes deberían, por consiguiente, adaptar al nuevo escenario la producción, la logística y los propios modelos de automóviles.

"Las ayudas pueden ser efectivas a corto plazo, pero pensamos que pueden impedir los procesos de racionalización y reducción de sobrecapacidad necesarios para la industria de automoción. Pueden aumentar las ventas artificialmente y obstaculizar los procesos de reestructuración que ayudarían a las empresas a posicionarse en la nueva coyuntura", añade S&P.