Suiza retira el permiso a 189 refugiados, tras irse de vacaciones a sus países


  • El Estado entiende que si retornan a su nación de origen se ha producido un fraude.

  • Si los refugiados no respetan las normas ni se integran en un sistema educativo, dan alas a los xenófobos.

Suiza retira el permiso a 189 refugiados,  tras irse de vacaciones a sus países

Suiza retira el permiso a 189 refugiados, tras irse de vacaciones a sus países

El gobierno suizo ha retirado la condición de refugiados a 189 personas, según informa SwissInfo, recogiendo una noticia del Neue Zürcher Zeitung(Zúrich).

Un tercio de estas personas procede de Iraq (63), mientras que de países como Vietnam, Turquía o Bosnia hay una veintena; dos de cada tres personas proceden de una de estas cuatro naciones. También se incluyen emigrados de Tunicia (14) y de Eritrea (7).

El motivo alegado es que estos refugiados han viajado de vuelta a sus países, en algunos casos por vacaciones o para visitar a familiares. Dado que retornar al Estado del que se huye presume que no hay motivo para asilar, las autoridades suizas han entendido que constituye un fraude.

Además, de acuerdo con estas informaciones, se trataría de un aumento en el porcentaje de falsos refugiados, por lo que se anuncian modificaciones en el procedimiento de asilo. Suiza no permite que un refugiado retorne a su país.

Distinguir entre eritreos residentes y los acogidos

En un principio, las investigaciones de las autoridades suizas se centraron en los eritreos, a tenor del alto número de personas de esta nacionalidad que, residiendo en el país helvético, viajan de vacaciones a su tierra natal. En la nación de los Alpes viven unos 20.000 eritreos, más que en ningún otro lugar.

Simonetta Sommaruga, ministra de Justicia, añade que el problema no resulta fácil de detectar, pues conviene distinguir a los eritreos que tienen ahora condición de refugiados de aquellos que, por llevar más tiempo en suelo helvético, ya han obtenido nueva ciudadanía.

Conviene añadir que una de cuatro personas que residen en la Confederación Helvética es extranjera, pero, por término general, natural de otro país de Europa. En cualquier caso, la reacción xenófoba o nacionalista cuenta con caldo de cultivo.

Argumento para xenófobos o antimusulmanes

Este episodio puede suponer un argumento más para aquellas formaciones políticas que se muestran contrarias a la presencia de musulmanes en Europa. Porque la mayor parte de los falsos refugiados de Suiza procede de países mahometanos.

A esta circunstancia se añade la filiación de algunos de los autores de atentados recientes; refugiados que han llegado a Alemania o Francia en los últimos meses. Además, a principios de este año, el diario sueco Dagens Nyheter(Estocolmo) denunciaba que la policía sueca había ocultado información sobre acosos sexuales contra chicas menores de edad, en las ediciones de 2014 y 2015 de un conocido festival de música. De acuerdo con esa noticia, los autores de esos abusos eran, por lo general, chicos que habían pedido asilo. En muchos casos, menores que habían alcanzado Suecia solos, sin familia.

No ocultar información

Polémicas similares han acaecido en Alemania; y no sólo por el hecho de que algunos refugiados cometieran graves delitos de violencia, como también por la errática decisión de los gobiernos de ocultar información.

De hecho, una de las bazas de Nigel Farage (líder del partido nacionalista UKIP), para lograr el triunfo del ‘Brexit’, fue una campaña electoral centrada en el rechazo a los refugiados sirios. Según Farage, los refugiados, tras el asilo, pedirían la residencia permanente, y más tarde la nacionalidad británica.

El éxito del UKIP sería equiparable, en este sentido, al de otras formaciones en ascenso por su postura contraria a la inmigración o los refugiados, como el FN de Francia, el AfD de Alemania, o el FPÖ de Austria.

En Suiza sería el caso del SVP-UDC, y en un escenario de referendos con tinte nacionalista o de restricción de inmigrantes. Es conocido el alto número de referéndum y consultas, vinculantes ó no, que tienen lugar en Suiza.

En junio de este año, por ejemplo, los suizos rechazaron por un 78% de los votos instaurar una renta básica para todos los residentes en el país. La propuesta incluía asignar 2.500 francos suizos mensuales (unos 2.254 euros) por adulto y 625 (565 euros) por cada menor de 18 años. Quienes rechazaban la medida, incluido el Gobierno, argumentaban que el coste sería demasiado alto para el Estado y que supondría un debilitamiento de la economía.

Sobre la cuestión musulmana, el referéndum más conocido se celebró en noviembre de 2009, con el triunfo del “no a los minaretes”.

Suecia: desafío laboral y educativo

La retirada de asilo en Suiza puede compararse con algunas modificaciones en política de refugiados de Suecia, país que el año pasado recibió 163.000 solicitudes, un tercio de las cuales procedía de Siria (51.000), 41.000 de Afganistán y casi 21.000 de Iraq.

Según el análisis de Luis Luque en Aceprensa, la población sueca (diez millones) no es capaz de asumir con rapidez una llegada numerosa de inmigrantes. En especial, si su cualificación laboral es baja, y en ese país apenas un 5% del mercado de trabajo podría absorber esta mano de obra.

Aunque el Estado invierte en formación para refugiados -con programas de dos años-, menos de un tercio de los varones asilados tiene trabajo, y sólo una de cada cinco mujeres.

Los cambios que plantea Suecia van destinados a garantizar que los refugiados pueden incorporarse al mercado laboral y generar ingresos para mantener a sus familias.

Uno de los datos más reveladores es la edad media de los refugiados que huyen de las guerras en Siria e Iraq: entre 15 y 30 años. Eso obliga a los Estados a insertar, antes que nada, a los asilados en un sistema educativo y de aprendizaje lingüístico muy distinto al de sus países de origen.

Datos en España

El año pasado, España recibió cerca de 14.881 solicitudes de asilo, la más alta nunca vista, aunque supone sólo un 1 por ciento de las que atendieron los países de la UE, según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Es “muy decepcionante comprobar cómo España apenas pudo ofrecer el año pasado algún tipo de protección a 1.020 personas y reubicar a 18 refugiados de los 16.000 comprometidos, ha señalado en junio de este año Carlos Berzosa, presidente de CEAR, y Estrella Galán, secretaria general. “No es una crisis humanitaria, sino de humanidad. No es un problema de caridad, sino de justicia", afirman.

Según su informe anual, en el ránking de los países de acogida España ocupa el puesto número 15, muy por debajo de lo que le correspondería, señala Estrella Galán.

CEAR cuenta entre las instituciones representadas -citadas por este orden-, al PSOE, PP e IU, a los sindicatos CCOO, UGT y USO, y a organizaciones como Cáritas (Iglesia Católica), Iglesia Evangélica Española, y la Asociación Musulmana de España.