Benedicto XVI tiende la mano del diálogo a los judíos en el Monte Nebo

JERUSALÉN, 9 (del enviado especial de Europa Press Darío Chimeno)

El Papa tendió hoy la mano del diálogo a los judíos en el Monte Nebo, en el oeste de Jordania, donde expresó sus deseos de "superar los obstáculos que se interponen en la reconciliación entre los hebreos y los cristianos".

En esta segunda jornada del Papa en Jordania, el Papa repitió la misma visita que Juan Pablo II hizo al Monte Nebo, el lugar desde el cual Moisés contempló la Tierra Prometida por Dios.

Benedicto XVI llegó poco después de las nueve de la mañana al Monasterio del Monte Nebo, donde fue recibido por un grupo de fieles y religiosos.

El Ministro General de los Franciscanos, José Rodríguez Carballo, pronunció un discurso de acogida, en el que agradeció al Papa su presencia y volvió a recordar el hecho que conmemora el lugar en relación con la historia sagrada para los judíos y cristianos.

Tras las lecturas de los pasajes del Deuteronomio, en el que se recuerdan estos hechos ocurridos en el mismo monte, el Papa pronunció su discurso de pie, durante el que hizo referencia a la Tierra que contempló Moisés pero que no pudo tocar.

"Desde la altura del Monte Nebo, la memoria de Moisés nos invita a alzar los ojos para abrazar con gratitud no solo las obras maravillosas de Dios en el pasado, sino también para aguardar con fe y esperanza el futuro que tenemos para nosotros y el mundo entero. Como Moisés nosotros estamos llamados por el nombre, invitados para emprender un éxodo del pecado y la esclavitud hacia la vida y la libertad", dijo el Papa.

Benedicto XVI también quiso referirse al pueblo judío con unas palabras abiertas al diálogo y la cooperación: "La antigua tradición de peregrinación a los ligares santos nos recuerda el inseparable vínculo que une a la Iglesia con el pueblo hebreo.(...) Podemos en este actual encuentro inspirar un renovado amor por los libros de la Sagrada Escritura y el deseo de superar los obstáculos que se interponen en la reconciliación entre los hebreos y los cristianos con el respeto recíproco y en la cooperación al servicio de aquella paz la cual la Palabra de Dios nos llama".

Durante su intervención, el Papa recordó al recientemente fallecido P. Michele Piccirillo, el verdadero impulsor de las excavaciones en este lugar y prestigioso arqueólogo, "que dedicó su vida al estudio de la antigüedad cristiana y está sepultado en este santuario que él amó intensamente".

Tras estas palabras, el Papa se acercó junto con el Ministro General de los Franciscanos a contemplar la visión que llegó a ver Moisés desde el balcón, según cuenta la tradición.

A continuación el Papa se montó en el Papa-móvil para dirigirse a la Universidad de Mádaba, donde bendecirá la primera piedra.