China, ¿el espejo definitivo para Sudáfrica?


Sudáfrica, único país con más asesinatos que muertes en accidentes de tráfico

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Recientemente el titular que se podía leer en el periódico expuesto en una calle de Johannesburgo parecía un poco subido de tono: "
La modelo china de Zuma".Y había otro hasta un poco escandaloso: "Gigaba empuja a una modelo china", clamaba otro titular.Pero el objetivo de los políticos sudafricanos no era una estilizada supermodelo china, sino algo aún más tentador: el modelo de crecimiento económico chino. Esos titulares giraban en torno a la búsqueda desesperada de Sudáfrica del crecimiento laboral, y la inspiración a la que han llegado tras frecuentes "viajes de estudio" a Pekín altos cargos del gobernante partido del Congreso Nacional Africano (CNA).El "modelo chino", descrito a veces como un "capitalismo dirigido por el estado", se basa en la inversión en infraestructuras y en empresas estatales coordinadas centralmente para generar crecimiento (que en el caso de China ha sido de dos dígitos y ha dejado a otras economías emergentes babeando de envidia).En Sudáfrica se ve como una manera de crear unos puestos de trabajo muy necesitados, una promesa clave del gobierno de Jacob Zuma, que tiene como objetivo crear cinco millones de empleos antes de 2020.En su discurso del Estado de la Nación la semana pasada el presidente Zuma habló sobre su nuevo plan de desarrollo para Sudáfrica, aunque no mencionó a China, su principal socio comercial, con 45.000 millones de dólares en negocios el año pasado."Para el año 2012 y mas adelante invitamos a la nación a unirse al Gobierno en un desarrollo masivo de infraestructuras", dijo, presentando el nuevo camino del país.Malusi Gigaba, ministro de Empresas Públicas y miembro del comité ejecutivo del CNA, también ha estado empujando por el denominado "modelo chino".Gigaba visitó Pekín el año pasado, junto con el ministro de Desarrollo Económico, Ebrahim Patel, para estudiar las mastodónticas empresas paraestatales chinas y aprender cómo han sido utilizadas para impulsar la economía del país, aún estando bajo estrecho control del Gobierno central.Pero desde entonces ha negado haberse inspirado sólo en China."Esto no es una llamada a un modelo chino o de otro tipo, sino una llamada a un modelo 'Orgullosamente Sudafricano' que tome en consideración nuestra propias experiencias y aspiraciones de desarrollo", escribía Gigaba en un reciente artículo de opinión.Martyn Davies, presidente de la consultora de Johannesburgo Frontier Advisory, asegura que el impacto de China en África va más allá del comercio y la infraestructura. Ahora sirve como ejemplo de país en desarrollo exitoso, con un sistema diferente del modelo económico occidental, apunta.Para Sudáfrica este planteamiento resulta especialmente atractivo en un momento en el que hay cada vez mayor presión al Gobierno para que sea más activo en la dirección de la economía.Pero Davies señala que "es arriesgado simplificar la experiencia china y llamarlo un 'modelo' listo para ser aplicado en cualquier otro lugar".Por ejemplo, dice, además de fortalecer las empresas estatales, Sudáfrica también tiene que estimular a su sector privado, una parte muy importante en el éxito económico chino, aunque a veces se le pase por alto."La parte del sector privado será ideológicamente más difícil para Sudáfrica", advierte.Los críticos dicen que la situación de Sudáfrica es muy diferente a la de China."El problema es que el capitalismo chino es tan particular y está tan ligado a su historia como estado comunista que los paralelismos con Sudáfrica son difíciles de establecer", señalaba un editorial en Business Day. "La situación política y económica es profundamente diferente", añadía.Algunos países, si bien envidian los logros económicos de China, dicen que su modelo de desarrollo no encaja en sus propias naciones."Las industrias, el ferrocarril o la agricultura, China está profundamente desarrollada en estos sectores", declaró a la prensa Nitish Kumar, ministro principal del empobrecido estado indio de Bihar tras regresar de un viaje a China el año pasado.  "Pero somos una nación democrática que se está desarrollando de manera propia", dijo Kumar. "A nosotros nos resulta imposible adoptar el método y la tecnología que ha usado China".