Duelo entre optimistas y pesimistas en la reunión del FMI y el BM

  • Washington, 25 abr (EFE).- La reunión semestral del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial que arrancó hoy en Washington atrae a dos grandes grupos: los que ven el vaso medio lleno y los que lo ven medio vacío.

Washington, 25 abr (EFE).- La reunión semestral del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial que arrancó hoy en Washington atrae a dos grandes grupos: los que ven el vaso medio lleno y los que lo ven medio vacío.

Esa bifurcación de percepciones entre optimistas y pesimistas refleja las tensiones existentes en la economía mundial, como puso de manifiesto esta semana el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard.

"La economía mundial está sometida a dos fuerzas opuestas: la primera la arrastra hacia abajo y la segunda hacia arriba", afirmó Blanchard el miércoles durante la presentación del informe "Perspectivas Económicas Mundiales".

Por el momento, subrayó un sombrío Blanchard, "la primera (fuerza) domina claramente".

El experto afirmó también que "hay luz al final de este largo túnel" pero ese mensaje quedó sepultado por una avalancha de proyecciones negativas que han levantado ampollas entre varios de los titulares de Economía reunidos este fin de semana en Washington.

Entre los agraviados está el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, quien asegura que su país crecerá este año. El Fondo, por el contrario, prevé que el país suramericano se contraiga un 1,3 por ciento en 2009.

El propio Banco Mundial calificó esta semana al FMI de "demasiado pesimista", y reiteró su convicción de que América Latina se contraerá solo un 0,6 por ciento este año y no un 1,5 por ciento como augura su institución hermana.

El presidente del Banco Central de Chile, José de Gregorio, asegura que en momentos de incertidumbre como el actual es común que los analistas prefieran pecar de pesimistas que de optimistas.

"La forma que tienen de cubrirse las espaldas es ser muy pesimistas", dijo De Gregorio el viernes en un seminario sobre América Latina celebrado en la sede del Banco Mundial.

En su opinión el riesgo de equivocarse si uno es optimista es mayor que si uno es pesimista, porque en el primer caso "te pueden acusar de estúpido", mientras que en el segundo siempre se puede argumentar, dijo.

En medio del debate, el Grupo de los Siete (G7) países más industrializados optó el viernes por colocar la lupa sobre las incipientes señales de recuperación y lanzó un mensaje de cauto optimismo al final de su reunión ministerial en Washington.

"Los datos recientes sugieren que el ritmo de caída de nuestras economías es más lento, y están surgiendo señales de estabilización", afirmó el G7 en un comunicado.

"La actividad económica debería de comenzar a recuperarse a finales de este año", pronosticó el grupo, que alertó, de todos modos, que la situación sigue siendo frágil y aún existe el riesgo de un agravamiento adicional.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Tim Geithner, dio también una de cal y otra de arena al proclamar que es normal estar algo "animado" aunque sería "incorrecto" concluir que el mundo ha salido de las tinieblas en las que se adentró a finales del año pasado.

Menos efusivo fue el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, quien señaló al final de la reunión del G20 que tuvo lugar también ayer en Washington que "somos muy cautos".

"No estamos diciendo que las cosas vayan mucho mejor", subrayó Trichet.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, optó también por la cautela, al decir que indicadores recientes en Estados Unidos y Europa ofrecen razones para el "optimismo".

"Pero para ser honesto es todavía demasiado pronto para decir si esos (...) indicadores optimistas" implican que hemos tocado fondo, añadió Almunia, quien afirmó que lo único que está claro es que el 2009 va a ser "extremadamente doloroso" para la economía global.

Entre las señales que dan alas al incipiente optimismo está la subida de los mercados bursátiles en distintas partes del mundo, el repunte de la economía china, la desaceleración de caída de la producción mundial, las señales de vida en los mercados inmobiliarios de Gran Bretaña y Estados Unidos y una mayor confianza.

Así, el índice de confianza de los inversores en Alemania entró esta semana en territorio positivo por primera vez en dos años.