El Papa reza en el Yad Vashem de Jerusalén por las víctimas del Holocausto

JERUSALÉN, 11 (EUROPA PRESS)

Benedicto XVI encendió la hoy la llama del recuerdo en el Yed Vashem de Jerusalén y dedicó unos segundos a la oración por las víctimas del Holocausto e impuso una corona de flores al pie de la llama. El Papa fue recibido por el presidente del Yad Vashem, Avner Shalev, y recorrieron juntos el perímetro del monumento conmemorativo para entrar a continuación en la Sala del Recuerdo, donde fue recibido por el presidente de Israel, Simon Peres, el representante de la Knesset (Parlamento) Ruben Rivlin y el Gran Rabino Lau.

Además, durante el acto saludó a seis supervivientes del Holocausto mientras un portavoz contaba la historia de cada uno de ellos y de sus familias. Después, Benedicto XVI pronunció un breve discurso de condena. "He venido aquí para orar en silencio delante de este monumento, erigido en honor de la memoria de los millones de hebreos asesinados en la horrible tragedia de la Shoah", dijo.

A su juicio, "se puede robar a los vecinos sus posesiones o quitarles la libertad, se puede construir una red de mentiras insidiosas para convencer a otros de que algunos grupos no merecen ningún respeto, pero nadie puede usurpar el nombre de otro ser humano".

En relación a las víctimas, afirmó que "su sufrimiento no puede ser negado, olvidado o disminuir". "Concierne a todas las personas de buena voluntad vigilar para erradicar del corazón del hombre cualquier cosa capaz de producir tragedias como éstas", dijo.

Benedicto XVI quiso dejar clara la posición de la Iglesia ante "todo sufrimiento injusto" de los hombres, en referencia al Holocausto, y destacó que la Iglesia católica, que hace suyas las enseñanzas de Jesús e intenta imitar su amor por cada persona, "siente profunda compasión por estas víctimas". De la misma manera, aseguró que la institución "siempre está" junto a los que hoy son objeto de persecución por motivos de raza, color, condición o religión.

"Como Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, reafirmo, como mis predecesores, el compromiso de la Iglesia de rezar y trabajar sin descanso para garantizar que el odio nunca reine en los corazones de los hombres. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob es el Dios de la paz (cf. Sal 85,9)", resaltó.

Durante el acto, un artista hebreo le regaló al Papa un cuadro y, tras la firma en el Libro de Honor y el canto del Hatikvah --el principal himno hebreo, que significa 'Nuestra Esperanza'-- el acto finalizó, aunque Benedicto XVI no abandonó el recinto y fue saludando a los jóvenes componentes del coro y a muchos de los presentes.

El edificio está dedicado a las víctimas del Holocausto y fue construido en 1953. Su nombre significa, en hebreo, 'Un monumento conmemorativo, un nombre'. El complejo está compuesto de una sala de conmemoración, donde tuvo lugar el discurso, un museo histórico, una galería de arte, una sala de nombres y un archivo.