El Tea Party, 'criptonita' para Obama


Palin arremete contra la gestión de Obama en economía, política exterior y terrorismo

Palin arremete contra la gestión de Obama en economía, política exterior y terrorismo

El que hace apenas 18 meses no eran más que un grupo de ciudadanos enfadados, se puede confirmar como la tercera fuerza política de Estados Unidos y el principal responsable de poner contra las cuerdas al gobierno de Barack Obama. Sus 120 candidatos en campaña amenazan con dar un vuelco al Congreso en las elecciones legislativas. De su capacidad para movilizar a los electores dependerá de que los demócratas tengan una plácida Navidad o que los próximos meses se conviertan en su particular invierno nuclear. Si a Superman le debilitaba la criptonita, al presidente estadounidense le sucede algo similar con el movimiento capitaneado por Sarah Palin.

Barack Obama tomó posesión del cargo en enero de 2009 como un auténtico héroe, con más del 70% de aprobación de los electores. Dos años después, su nivel de aceptación se ha desplomado casi a la mitad por la impopularidad de medidas como la reforma del sistema sanitario o el plan de rescate económico, algo que han utilizado el Tea Party para aglutinar en su entorno a los ciudadanos desilusionados. Bajo el lema "queremos que nos devuelvan América", ha conseguido que, según Gallup, casi uno de cada tres estadounidenses se identifique con el movimiento.

El principal beneficiado de la caída en desgracia del Presidente será el Partido Republicano, al que las encuestas le otorgan un 73% de posibilidades de retomar el control de la Cámara de Representantes. Los analistas, como Robert Oldendick, de la Universidad de Carolina del Sur, esperan "una avalancha conservadora" y apuntan al Tea Party como uno el principal responsable. De hecho, al menos 33 políticos ligados al grupo tienen grandes posibilidades de ocupar un escaño en la Cámara baja.

"Ahora las cosas están peor"

"Es el momento de que los ciudadanos digan: lo ha estropeado, señor presidente", arengó Sarah Palin en la cadena de televisión Fox News, pocas horas antes de concluir su campaña. La ex gobernadora de Alaska y musa del Tea Party ha recorrido, junto el brazo político del grupo, el Tea Party Express, 30 ciudades y 19 estados en las últimas dos semanas promoviendo el voto contra el Gobierno. "Le hemos dado dos años para que cumpliese sus promesas y resucitara nuestra economía", aseguró la líder conservadora, quien dejó claro que "no sólo no lo ha conseguido, sino que ahora las cosas están peor".

En el mejor de los casos, según las encuestas, los demócratas mantendrían el control del Senado en las votaciones de este martes. Para evitarlo, los republicanos deberían ganar en 10 de los 12 estados en los que el asiento en la cámara alta no tiene un claro favorito. Ahí es donde se juegan la baza más importante los candidatos del Tea Party.

Los 15 nombres que presentan a la Cámara alta podrían ser decisivos en la batalla por el control del Congreso. Algunos, cómo Marco Rubio, la nueva estrella política emergente en la bancada conservadora, tiene en el bolsillo el escaño por Florida. Harry Reid, jefe de la mayoría demócrata en el Senado, está a punto de perder su asiento en Washington a manos de una de las favoritas de Sarah Palin, Sharron Angle.

Joe Miller, en Alaska, y Christie O'Donnell, en Delaware, cuentan con menos opciones, pero no se descarta una sorpresa como la que ya dieron en las primarias republicanas derrotando a los candidatos oficiales del partido conservador. Menos simbolismo, pero igual importancia tendrán los resultados en Idaho, Kansas, Colorado, Arkansas o Kentucky.

El reto: mantener el Senado

Perder el Senado supondría una debacle para los demócratas y pondría en peligro dos de las leyes más polémicas emprendidas por la Administración Obama: la reforma sanitaria y el plan de estímulo económico. Si el Partido Republicano retoma el control del Congreso iniciará el proceso de revocación del ObamaCare, una medida que, según los sondeos, estaría respaldada por más de la mitad de los estadounidenses.

Con estos augurios, el candidato tebagger de Utah, Mike Lee, tiene claro que estas elecciones "serán un picnic, comparado con 1994", en referencia al año en el que la abrumadora victoria republicana en el Congreso obligó al por aquel entonces presidente, Bill Clinton, a cambiar sus iniciativas políticas.

Pero, en la jornada electoral de este martes, el Tea Party no sólo se juegan arrebatar el control del Congreso de las manos demócratas. También cuenta con ocho candidatos a Gobernador, que podrían disparar la lista de regiones en manos republicanas por encima de las 30.

Sin embargo, lo que realmente se dilucidará con el resultado de las urnas es si la líder del movimiento, Sarah Palin, tiene posibilidades reales de quitarle el asiento en el Despacho Oval a Barack Obama en las elecciones presidenciales de 2012. La ex candidata a vicepresidenta ya ha mostrado públicamente su intención de presentarse "si no aparece nadie más capaz de hacer bien el trabajo".