Estados Unidos se plantea militarizar la frontera con México


La frontera entre Estados Unidos y México es una de las más transitadas del mundo | Reuters

La frontera entre Estados Unidos y México es una de las más transitadas del mundo | Reuters

SAN DIEGO (Estados Unidos) — Ansioso por complacer a todo el mundo, el presidente Barack Obama cae algunas veces en la contradicción. Cuando dijo recientemente que no tenía interés alguno en militarizar la frontera de EEUU y México, faltó tiempo para que su Administración comenzase a diseñar planes para hacerlo.

Según informes publicados en los medios, el Pentágono y del Departamento de Seguridad Interior están desarrollando planes de contingencia para enviar tropas de la Guardia Nacional a la frontera con EEUU y México.

Los detalles todavía están por pulir, pero la iniciativa por valor de 350 millones de dólares (250 millones de euros) podría ampliar de manera radical el papel de los militares estadounidenses en la guerra contra las drogas. La propuesta no menciona el despliegue de tropas, tan solo que los militares recibirán fondos "para la lucha antidroga y otras actividades" en la frontera. Cambio de destino

Así que para algunos miembros de la Guardia Nacional esto significa un adiós a Irak y Afganistán, y un hola a San Diego, Nogales y Brownsville. Antes de decidir si poner las tropas en la frontera es una solución factible para la lucha antidroga o solo una receta para más problemas, hay que entender qué significa y qué no significa este proyecto.

No se trata de un plan para enviar tropas de la Guardia Nacional a la frontera para liarse a tiros con los narcotraficantes que van hacia el norte o los contrabandistas de armas camino del sur. No va a haber soldados deteniendo los vehículos que van hacia México para detectar si llevan fardos de billetes, armas o munición.

Esas tropas tampoco van a estar haciendo el trabajo de los agentes de fronteras intentando evitar que entren inmigrantes ilegales desde México. Según la Patrulla de Fronteras, no hay demasiado de eso últimamente, porque los inmigrantes mexicanos temen tanto la horrorosa coyuntura económica de EEUU como los turistas estadounidenses temen la violencia relacionada con las drogas y la nueva gripe A. Por el momento, cada uno permanece en su barrio.

En realidad, lo que Obama parece tener en mente es exactamente lo que pensaba el ex presidente George W. Bush en 2006 cuando su administración gastó más de 1.000 millones de dólares (715 millones de euros) para desplegar 6.000 guardias nacionales en la frontera con México, en lo que se llamó operación Jump Start. El objetivo entonces era frenar la inmigración ilegal, y la guardia desempeñó un papel de apoyo.

Los soldados, desarmados, se dedicaron a echar una mano a la Patrulla de Fronteras arreglando vehículos, reparando vallas, ayudando con los sistemas de detección, construyendo carreteras y realizando otras de las tareas habituales de ese cuerpo. Este apoyo liberó a los agentes para que se concentraran en hacer lo que los estadounidenses esperan de ellos: patrullar la frontera en busca de inmigrantes ilegales. Al parecer, el programa, que finalizó en 2008, fue un éxito absoluto.

Miembros del gobierno han dicho que el nuevo papel de las tropas de la Guardia Nacional en la guerra contra las drogas sería algo similar. Se plantea un escenario en el que los soldados contribuirían a aligerar la carga de trabajo de los agentes de aduanas de EEUU, permitiéndoles inspeccionar los vehículos más a fondo de lo que pueden ahora.

Esta idea tan pragmática como prometedora también puede ser el primer paso en un largo camino que, eventualmente, puede conducir hacia un punto al que algunos estadounidenses no quieren llegar: el despliegue eventual, con permiso del gobierno mexicano, de una cantidad manejable de fuerzas especiales de EEUU para lanzar una contrainsurgencia tipo Irak contra los carteles de la drogas. ¿Por qué no? El Pentágono ya ha etiquetado a México como un estado en peligro de "rápido y repentino colapso". Quienes creen esa afirmación ven inevitable el envío de tropas de EEUU para evitar ese colapso, que crearía algo que no se puede permitir en la trastienda del país: caos.

El almirante Mike Mullen, que preside la Junta de Jefes del Estado Mayor de EEUU, viajó recientemente a México D.F. para reunirse con altos cargos e inmediatamente regresó para informar a Obama, según indicó la prensa, sobre los posibles papeles a desempeñar por los militares estadounidenses en la guerra antidroga. La intuición de este periodista es que se está cocinando más de un plan.