La Asamblea del BID permite a Medellín mostrar su inédita transformación social

  • Medellín (Colombia), 26 mar (EFE).- La 50 Asamblea del BID, que comienza mañana en Medellín, permitirá a esta ciudad colombiana, antaño refugio de narcotraficantes, guerrillas y paramilitares, mostrar su inédita transformación social.

La Asamblea del BID permite a Medellín mostrar su inédita transformación social

La Asamblea del BID permite a Medellín mostrar su inédita transformación social

Medellín (Colombia), 26 mar (EFE).- La 50 Asamblea del BID, que comienza mañana en Medellín, permitirá a esta ciudad colombiana, antaño refugio de narcotraficantes, guerrillas y paramilitares, mostrar su inédita transformación social.

Así lo dijo en una entrevista con Efe el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, para quien, tras "una época de oscurantismo", la reunión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) trae "viento fresco" a la capital del departamento de Antioquia, en el noroeste de Colombia.

Conocida por la despiadada violencia ejercida por el capo Pablo Escobar hace 20 años y luego por cobijar a temidas bandas de delincuentes, Medellín se presenta hoy como una urbe pujante, con un sistema de transporte único en Latinoamérica y con una red de centros culturales y bibliotecas que se han convertido en referencia del continente.

Esta transformación comenzó en 2004, cuando llegó a la Alcaldía Sergio Farjado, un matemático al que siguió en 2008 Salazar, de la misma formación política, Corporación Pacto Ciudadano, quien ha dado continuidad a las políticas sociales y de seguridad de su antecesor.

Como resultado, según el alcalde de Medellín, la tasa de homicidios ha pasado en 18 años de 380 por cada cien mil habitantes a 32.

"El momento más crítico fue en 1991, con 6.500 homicidios", matizó, al explicar que esa tasa se ha reducido a "una décima parte".

Para Salazar, esto es "significativo, pero hay datos cualitativos más importantes, como que durante muchos años esta ciudad estuvo en manos de delincuencia común, guerrillas, paramilitares y narcotraficantes; y estas territorialidades ya no existen".

"Hoy las fronteras de los barrios se han relativizado, los niños pueden ir a la escuela (...); esos cambios son fundamentales, no solo con la inyección de lo social, sino porque hay que construir institucionalidad".

"Llevamos 20 años de desinstitucionalización, de recurrir a otras aparentes justicias, en vez de acudir al Estado (...). Es un trabajo complejo, integral, que va dando frutos, pero no es una línea sin turbulencias, a veces nos sacudimos y volvemos a retomar", explicó al hacer alusión al esfuerzo que supone seguir motivando a la sociedad para lograr los objetivos.

Y este es el valor que Salazar y su equipo de gobierno dan a la transformación, una forma de gestión municipal que se ha ganado varios premios internacionales, el último en Barcelona el mes pasado, cuando el denominado "Plan Medellín" ganó el galardón "city to city", otorgado por la entidad española Fomento de las Artes y del Diseño (FAD).

El proyecto es una fórmula matemática ideada por el ex alcalde Fajardo: "quitas a la violencia, le pones oportunidades sociales y el resultado es esperanza".

Llegar a ello no fue fácil, aseguró Salazar, quien explicó que sus colaboradores provienen del mundo académico y social: "coincidíamos en que esta ciudad estaba preparada par dar el salto, pero quienes tenían el control político no querían".

"No se trata solo de urbanismo, es la concepción de la redistribución de la economía, de la ciudad, si hacemos polos de desarrollo en focos populares, se riega mejor el capital", aseguró el alcalde.

Según Salazar, "es el conjunto de elementos de un Estado puestos en un modelo integral, en un territorio, sin excluir la seguridad y la convivencia; sin ir al simplismo de que si hay inversión social hay seguridad, es decir, dar oportunidades y generar institucionalidad democrática".

El principal desafío del burgomaestre ahora es "cómo hacer gobernabilidad, desarrollo urbano y propuestas en un contexto donde el narcotráfico no desaparece", advirtió.

Y es que Colombia, pese a que han desaparecido de la escena los famosos capos que dirigían los carteles de Medellín y Cali en los años ochenta, sigue siendo el mayor productor de cocaína en el mundo.

En todo caso, el alcalde señaló que la 50 Asamblea del BID le ha costado a la ciudad cuatro millones de dólares, "una inversión", a su juicio, porque gana "en la posibilidad de que el mundo tenga otra percepción de Medellín".

"Eso no es cuantificable y es definitivo para nuestras posibilidades futuras", concluyó, al recordar que esta ciudad colombiana alberga desde hoy a 5.100 invitados, una cifra récord en la historia de las asambleas del BID.