La crisis marca el 35 aniversario de la Revolución de los Claveles portuguesa

Los portugueses reivindican en las calles "Un nuevo Abril" con la pobreza o el incremento de la inseguridad como objetivos

LISBOA, 25 (de la corresponsal de EUROPA PRESS, Patricia Ferro)

Portugal celebra hoy de norte a sur del país el 35 aniversario de la Revolución de los Claveles, que acabó con la dictadura e instauró la democracia. En los actos solemnes del Parlamento, la crisis económica en la que está inmerso el país marcó todos los discursos y, aunque se quiso dar un mensaje de optimismo, todos reconocieron que la situación no es fácil y son necesarias soluciones.

Precisamente en el tipo de soluciones a adoptar estuvieron las discrepancias. El Presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, apeló a la participación activa de los ciudadanos en las elecciones (habrá tres este año, europeas, municipales y legislativas), pidió a los políticos que presenten "propuestas realistas, auténticas" y sin crear "falsas ilusiones" para enfrentar los grandes problemas del país.

Las intervenciones del resto del arco parlamentario se caracterizaron por el optimismo del gubernamental Partido Socialista, que se mostró convencido de que "Portugal va a darle la vuelta a esta situación" de crisis, mientras que los partidos de la oposición pidieron una "ruptura" con las actuales políticas.

El espíritu del 25 de Abril no amainó la rivalidad entre los partidos, que aprovecharon la ocasión para crear polémica. Mientras unos, los comunistas, criticaron al jefe del Estado por no llevar el clavel rojo en la solapa, algo que ha sido habitual desde que el político socialdemócrata llegó al poder, los socialistas aprovecharon la ocasión para acusar al principal partido de la oposición de "secuestrar" la sesión solemne en la Asamblea de la República (parlamento unicameral) para hacer campaña electoral.

REIVINDICACIONES ACTUALES

Al margen del Parlamento, en la calle los ciudadanos celebraron esta jornada festiva entre la alegría y la añoranza de aquella revolución que los llenó de ilusión y optimismo, pero también con el sentimiento de lo que pudo haber sido y no fue. Al menos, eso es lo que se desprende de la multitudinaria manifestación que recorrió las calles de Lisboa, en la que los ciudadanos, convocados por partidos políticos de izquierda y organizaciones sociales, pedían una nueva revolución, "Un nuevo Abril", rezaban los carteles.

La crisis económica, el desempleo, el aumento de las desigualdades sociales, los elevados índices de pobreza --Portugal ronda los dos millones de personas que viven en condiciones de pobreza--, el incremento de la inseguridad y un sistema judicial cada vez más cuestionado por su lentitud y falta de transparencia, son algunas de las causas para que esa "desilusión revolucionaria" fraguase entre los ciudadanos.

Quizás el mayor cambio que haya experimentado el país desde la Revolución de los Claveles se encuentre reflejado en las mujeres. Antes no podían votar, no podían salir del país sin el permiso del marido o del padre, las enfermeras no podían casarse y las maestras no podían hacerlo con alguien que tuviese un sueldo inferior al de ellas, y además, necesitaban el visto bueno del Estado sobre la "corrección moral" del futuro marido.

El hombre, sin embargo, podía matar a su esposa si ésta era adúltera (esta ley se mantuvo hasta unos cuantos años después de la Revolución). Los militares no podían casarse con una mujer que no tuviese dote, y para poder tener cerillas y encender el fuego en casa era necesaria una autorización, cuyo precio equivalía a la compra de una semana de una familia.

Además, la Coca-Cola que muchos bebían hoy durante la manifestación, tampoco existía en la época de la dictadura y en la posterior a la Revolución. Durante la dictadura, el argumento era que el nombre se asociaba a cocaína, y en la post-revolución, dirigida por la izquierda más radical, era que era una bebida imperialista que podría acabar con el vino portugués.

Tampoco hay que olvidar las normas sobre la vestimenta de la mujer para ocasiones como la playa, en la calle, la iglesia o para hacer deporte. Todo esto sorprende hoy a muchos, les parece increíble, porque ya nacieron en democracia y esas cosas le suenan muy lejanas, pero no a otros, ya que una gran parte de la población lusa lo vivió en primera persona. Muchos ya están jubilados, pero recuerdan la Revolución que acabó con el sistema dictatorial que fue hace tan sólo 35 años.

Sin restar importancia a los cambios de la Revolución, hoy se reclaman otros, adaptados a los nuevos tiempos. Y si entonces la guerra colonial fue uno de los desencadenantes de la Revolución, hoy la exclusión social, el desempleo y la pobreza quieren ser los motores de esa "nueva revolución".

DÍA FESTIVO

Reivindicaciones a parte, el aniversario de la Revolución de los Claveles es uno de los días más festivos de Portugal. La gente está en las calles para celebrarlo. En algunos sitios, como Santarem, donde comenzó el alzamiento de la primera columna, se recrearon algunos de los momentos más importantes de aquel 25 de abril de 1974. En otros, como en Lisboa, una lluvia de 5.000 claveles rojos cayó en la Plaza Camoes, en donde los conciertos se han sucedido a lo largo del día, al igual que en el resto del país, donde las celebraciones han sido de todo tipo.

Los medios de comunicación también han editado ediciones especiales, o han tenido una programación dedicada al '25 de Abril', a la pacífica Revolución de los Claveles, que logró que el mundo entero mirase a Portugal.