La globalización de la ketamina


El auge del consumo de ketamina llega asociado al disfrute de la vida nocturna | Reuters

El auge del consumo de ketamina llega asociado al disfrute de la vida nocturna | Reuters

LONDRES – En Europa y en Norteamérica es conocida como agujero K. En Asia lleva el nombre de viaje K. Más allá de la semántica, para muchos consumidores es precisamente este estado de alucinación e inmovilidad producido por la ketamina lo que les lleva a consumirla. Su uso legal es de tranquilizante para caballos.

La droga se puede inhalar, inyectar o tomar en forma de pastilla. Ben, un universitario de 30 años, de Londres, indica que en los últimos años ha tomado ketamina unas 20 veces. Normalmente inhala un "poco" en la discoteca porque le provoca calor y añade un toque surrealista a todo lo que le rodea. En dos ocasiones, sin embargo, ingirió demasiada y fue a parar al agujero K, una especie de trance sicodélico, con desdoblamiento corporal, como una experiencia cercana a la muerte, que le dejó espantado.

"La primera vez me di cuenta que había tomado demasiada porque empecé a ver en tres dimensiones, como si estuviera en la película Matrix'", recuerda. "Mis amigos tuvieron que llevarme a cuestas y pese a que sabía que los pies tocaban el suelo, tenía la sensación que iba unos 10 pasos por detrás.

Sentía que la mente estaba separada del cuerpo y que flotaba", añade. Durante un buen tiempo después de aquel día, Ben tuvo más cuidado con la cantidad que consumía. Pero el verano pasado, en el Festival Glastonbury, se le volvió a pasar la mano. "Estaba en la actuación de los Chemical Brothers cuando todo comenzó a pixelarse y recuerdo que me caí sobre la gente que estaba detrás de mí. Fue un desastre". Auge en varios continentes

El verdadero problema, sin embargo, es que el consumo de ketamina se ha convertido un asunto serio en todo el mundo. Un informe de 2008 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) descubrió un aumento importante de consumo en Asia, Europa y Norteamérica. Varios países, entre ellos, Gran Bretaña, EEUU, China y Nueva Zelanda, han declarado ilegal la posesión de ketamina si no se tiene autorización o una receta médica.

Asia tiene un problema particularmente serio con la ketamina. Es la droga preferida en Hong Kong, la segunda más popular en Singapur y la quinta en China. Europa también ha registrado un incremento preocupante.

Un informe de 2007 del Centro Europeo de Control de Drogas y Adicciones por Drogas (EMCDDA) descubrió que el consumo frecuente de GHB (éxtasis líquido) y ketamina entre los clientes de discotecas–el grupo donde primero se hizo popular el K- iba desde el 6,7 por ciento en la República Checa a casi el 21 por ciento en Hungría. En Gran Bretaña, la cifra ha pasado de 65.000 en el año 2000 a 90.000 en 2007, con un aumento del 10 por ciento el año pasado.

Los expertos apuntan a varias razones para explicar el aumento del consumo de la ketamina. En primer lugar, es considerablemente más barata que otras drogas: en Gran Bretaña ha caído de 30 a 10 libras por gramo (11 euros), mientras que en Hong Kong una dosis cuesta lo mismo que un paquete de tabaco.

Compuestos en internet

A diferencia de alucinógenos más tradicionales como el LSD, los ingredientes químicos de la ketamina se pueden comprar fácilmente por Internet. También existe la concepción erronea que la ketamina es más segura que otras drogas, pese estudios recientes en Hong Kong, Gran Bretaña y Canadá que demuestran que un consumo prolongado puede provocar serios problemas renales y de vejiga.

"Lo que sabemos es que comienza a aumentar en Gran Bretaña, en algunos lugares de Norteamérica, en partes de Asia como Tailandia, donde la gente la ha convertido en su droga preferida; o en Filipinas donde se produce y se consume", indica Jeremy Douglas, de ONUDD. "De modo que estamos viendo un aumento del consumo a nivel mundial, pero es difícil tener un conocimiento concreto porque en algunas áreas no es ilegal".

La ketamina fue desarrollada por Parke-Davis a principios de los 60 como un anestésico quirúrgico y se utilizó en las unidades médicas móviles durante la Guerra de Vietnam porque anestesiaba rápidamente. Tras algunos informes de que provocaba alucinaciones y pesadillas, Europa y EEUU abandonaron paulatinamente su uso, pero se siguió usando en cirugía en los países en desarrollo porque era más barata que otros anestésicos.

En los años 90, el aumento de la vida de discoteca y la aparición de las pastillas de éxtasis hicieron que la ketamina también llegara al ocio nocturno. Los DJ europeos la descubrieron en las fiestas en las playas de Goa, India, donde se podía comprar sin receta y comenzaron a traerla a Europa.

"La ketamina primero se asoció con la comunidad gay y después se extendió a otros grupos", declara Karenza Moore, experta en criminología en la Universidad de Lancaster de Gran Bretaña y que ha realizado una amplia investigación de la ketamina en el ocio nocturno. "En Gran Bretaña, en las discotecas, parece ser más popular con personas un poco mayores, quizás en busca de nuevas experiencias. Y ahora ha pasado de ser algo que nadie consumía a algo que siempre está allí si lo quieres".