La ONU denuncia que tanto el Gobierno sirio como la oposición cometen crímenes de guerra

  • La comisión auspiciada por la ONU destaca que las graves violaciones de derechos humanos se han agravado desde el inicio del conflicto.

  • Las Naciones Unidas subrayan la necesidad de garantizar que los responsables respondan ante la justicia.

El Reino Unido insiste en revisar el embargo de armas a Siria en favor de la oposición

El Reino Unido insiste en revisar el embargo de armas a Siria en favor de la oposición

EFE

La comisión auspiciada por la ONU para investigar las violaciones de los derechos humanos en Siria ha constatado los "sustanciales avances militares" logrados por los grupos armados de oposición en el norte y el centro del país.

En una actualización de sus pesquisas presentada hoy, la comisión señaló que en los últimos meses la guerra en Siria ha alcanzado "nuevos niveles de violencia y se ha extendido a nuevas regiones", lo que ha dejado el país prácticamente partido en dos zonas.

La comisión indica que la oposición sigue dividida, pero que "la insurgencia ha madurado para convertirse en una fuerza capaz de cuestionar el control del Gobierno sobre el país y de atacar objetivos estratégicos, como explotaciones petroleras y aeropuertos", señala el grupo de expertos.

"Mientras que el Gobierno mantiene el control de las provincias del sur y de la costa, los grupos antigubernamentales armados lograron sustanciales avances militares en la regiones del centro y del norte y forzaron al Gobierno a ceder el control de numerosas localidades e intersecciones estratégicas", añade el informe.

El nuevo documento de la comisión, que sigue sin haber recibido permiso para visitar Siria, se basa en 445 nuevas entrevistas de personas dentro y fuera del país, una circunstancia que, según sus responsables, limita especialmente su capacidad para conocer los crímenes y abusos que comenten los grupos armados de oposición.

La principal novedad del documento es la constatación de que el equilibrio militar ha variado de manera significativa con el avance de los grupos opositores, que "han extendido su control en crecientes franjas de territorio y mantienen la lucha en las provincias del sur del país y en las zonas costeras".

La comisión atribuye buena parte de los avances a que los grupos opositores "han mejorado su acceso al armamento".

"Aparte de los arsenales objeto de pillaje en cuarteles del ejército, han recibido armas y munición de fuentes externas que han entrado de contrabando por las fronteras de los países vecinos en cantidades significativas y de manera cada vez más regular", añade.

Esto se ha traducido en una escalada de violencia, con el uso de bombas de racimo y artillería pesada por parte de las fuerzas gubernamentales, cuya estrategia ha cambiado en los últimos meses para garantizar que se mantiene el control de las grandes ciudades.

La comisión considera que el régimen de Bachar al Asad ha optado por concentrar sus fuerzas para hacer frente a los rebeldes y por asediar ciudades bajo control de los grupos de oposición con "anillos de seguridad" a su alrededor.

Sobre las informaciones en los últimos meses acerca de la utilización de armas químicas, el documento señala que "no hay pruebas creíbles" de que haya sido puesto en práctica, ni por parte de las fuerzas gubernamentales, ni por parte de la oposición.

El informe entra en detalles sobre los problemas de la oposición para unificar y estructurar su cadena de mando, y asegura que "sigue fragmentada e incapaz para designar un liderazgo fiable".

"Esta fragmentación se ha agravado por el hecho de que el respaldo financiero y material recibido desde el exterior, en lugar de promover la integración, ha generado divisiones y ha exacerbado la rivalidad entre los diferentes grupos", señala el texto.

Esta injerencia externa, se añade, "ha contribuido a la radicalización de la insurgencia, al favorecer a grupos armados salafistas, como el Frente Al Nusra", y ha derivado en "un incremento del número de luchadores extranjeros", si bien la comisión asegura que son un bajo porcentaje entre los combatientes.

A modo de resumen, la comisión destaca que las graves violaciones de los derechos humanos que sufre el pueblo sirio desde el inicio del conflicto hace casi dos años no solo han continuado, sino que se han agravado, con crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Tanto el Gobierno como la oposición cometen "asesinatos, torturas, violaciones, desapariciones forzadas y otros actos inhumanos", y utilizan a menores como soldados.

"La profundidad de la tragedia siria se refleja de manera dramática en los relatos de las víctimas (...). La dinámica destructiva de la guerra civil no solo ha tenido un impacto sobre la población civil, sino que ha roto el complejo entramado social del país y pone en peligro a las generaciones futuras", afirma.

Por último, la comisión insiste en que "no hay alternativa que no sea una solución política del conflicto" y pide a la comunidad internacional que se comprometa en la búsqueda de una solución.

Subraya asimismo la necesidad de garantizar que los responsables de haber cometido violaciones de los derechos humanos respondan ante la justicia y sugiere que la investigación y procesamiento recaiga en la Corte Penal Internacional (CPI), algo para lo que es necesaria la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU.