La revolución de la patata en Grecia


  • El movimiento que nació de la protesta de un puñado de agricultores ha pasado ahora a calar entre la población griega: la patata ha traído una nueva esperanza para el espíritu del "querer es poder" enterrado por la crisis.

Los agricultores griegos evitan a los intermediarios para abaratar sus productos

Los agricultores griegos evitan a los intermediarios para abaratar sus productos

En Grecia, mientras la economía se contraía poco a poco entre 2009 y 2011, los precios iban subiendo. Este aumento, sumado a la caída de los ingresos, se mezcló en una coctelera explosiva hasta reventar, recoge la cadena Al Jazeera.

Pero ahora, cada vez más recelosos de sus políticos, los ciudadanos son los que están tratando de salir del abismo como pueden. El activismo de base está triunfando con logros tan mesurables como un saco de patatas. ¿Patatas?

En el mes de abril la Autoridad Helénica de Estadísticas (ELSTAT) informó de una sorprendente caída en los precios de los tubérculos en marzo del año pasado, cuenta Al Jazeera. ¿La razón para esta deflación histórica? La revolución ciudadana de la patata.

Este movimiento comenzó a gestarse cuando una serie de agricultores de Nevrokopi tuvieron una idea para protestar contra las importaciones de tubérculo egipcio: distribuir gratis toneladas de patatas en el centro de Salónica.

Después, llegó todo lo demás.

El Grupo de Acción de Voluntariado de la Prefectura de Pieria les invitó a vender sus patatas al por mayor. El 19 de febrero se organizó una venta de patatas a 25 centavos el kilo, un tercio de su precio en el mercado.

El movimiento se extendió a la Universidad Aristóteles de Tesalónica, donde un profesor de marketing agrícola organizó una venta de patatas en el campus. Vendió 50 toneladas.

Ahora, la revolución ha saltado las patatas y se organizan ventas regulares de más alimentos baratos como aceite de oliva, harina, arroz o miel. Incluso en Atenas.

Pero más allá, muchos señalan que la mayor contribución del movimiento a la cultura griega sumida en la crisis es su capacidad de fomentar el espíritu del "querer es poder". "Esto sucede todos los días. Ven este movimiento como algo muy esperanzador", declara un ciudadano llamado Tsolakidis a Al Jazeera.

"Podemos movilizar a más gente que cualquier otra persona", dice Tsolakidis a Al Jazeera. "Recibimos alrededor de 5.500 pedidos de cada venta de productos, lo que representa alrededor de 45.000 personas, o el 55% de la población de nuestra ciudad... Las reuniones políticas tienen suerte si consiguen 50 personas".

La patata ha dado un nuevo énfasis al poder individual. Y puede que, aunque ahora limitados al ámbito local, sus valores de independencia y servicio calen algún día en lo más alto del poder público en Grecia.