La tecnología rompe el mundo de la natación


La llegada de los bañadores de alta tecnología ha provocado la caída de la mayoría de récords del mundo | Reuters

La llegada de los bañadores de alta tecnología ha provocado la caída de la mayoría de récords del mundo | Reuters

Una noche, hace poco más de una década, este redactor tuvo la oportunidad de cenar con uno de los mejores nadadores de Estados Unidos. Cuando ya íbamos en la segunda botella de vino, le pregunté a este campeón olímpico cuántos nadadores americanos creía que usaban esteroides. "Todos menos yo", fue su aleccionadora respuesta.

Obviamente la interpretación fue que todos tomaban drogas para potenciar el rendimiento, incluyendo al mencionado nadador. Y todo esto sin olvidar las acusaciones de los estadounidenses contra los nadadores chinos y de la antigua Alemania del Este mientras el programa de natación de EEUU también estaba lleno de tramposos.

Sería ingenuo asumir que las drogas que mejoran el rendimiento deportivo han desaparecido completamente. Sin embargo, en los últimos tiempo prácticamente no han aparecido casos ni se habla de ellas. La discusión más bien se ha centrado en los bañadores de alta tecnología, que rápidamente han sido bautizados como tejidos con esteroides por la enorme ventaja que proporcionan. En cuanto los nadadores se pusieron el nuevo Speedo LZR Rac, en particular Michael Phelps, se comenzaron a batir nuevos récords mundiales, 25 de ellos sólo en la cita olímpica de Pekín. Actualmente se mantienen sólo unos cuantos récords mundiales, casi todos ellos en estilo libre y largas distancias. El resto no sobrevivió a la temporada 2008.

Los bañadores Speedo cubren todo el cuerpo, son menos absorbentes y flotan más que otros bañadores, todo lo cual reduce significativamente la resistencia del agua sobre el nadador. Ofrecen tal ventaja que los ocho récords y medallas de Michael Phelps en Pekín no tendrían valor si no fuera porque todos los otros competidores usaban trajes similares.

Plusmarcas sin valor

Sin embargo, un estadio, o una piscina en este caso, con todos en las mismas condiciones, no necesariamente convierte al nuevo bañador en una bonanza para el deporte. El mundo deportivo y sus seguidores descubrirán muy pronto que es emocionante ser testigo de un par de récords, pero que si estos se suceden todo el tiempo, entonces sólo sirven para desvalorizar lo logrado. También deshonran a los grandes nadadores de antes cuyas marcas ya son cosa del pasado.

Obviamente esta nueva tendencia no acabó con el LZR. Diversas marcas han seguido su ejemplo y creado nuevos modelos para la temporada 2009: absorbentes como un submarino y que convierten a todos los competidores en una pulcra máquina de nadar. En los meses posteriores a los Juegos Olímpicos, normalmente un período bastante tranquilo, se batieron numerosos récords mundiales -18 hasta la fecha- y las marcas conseguidas han sido aún mejores que aquéllas que se llevaron la medalla de oro en Pekín.

Este deporte siempre tuvo un elemento sexy: los super cuerpos de los atletas que reflejaban su extraordinaria dedicación. Algunos eran altos y delgados, otros más pequeños y macizos y se podían encontrar todas las combinaciones posibles. Ahora, todos los cuerpos se esconden detrás de unos tejidos de la era espacial. De modo que cuando vemos a un nadador, los hemos visto a todos. Parecen barcos más que seres humanos. Pero si se quiere ver una competición de veleros, es mucho más bonito y pomposo presenciar la Copa América.

La buena noticia es que los aficionados se han dado cuenta que la tecnología en la piscina le hace perder atractivo. La Federación Internacional de Natación (FINA) ordenó un estudio de los nuevos bañadores y evaluará una nueva normativa esta semana durante su reunión en Suiza. De partida, ya rechazó 10 modelos de bañadores y ha solicitado modificaciones a otros 136 (de los 348 que presentaron los 21 fabricantes analizados por el comité).

Pero la FINA ha sido precavida para esta temporada porque no quiere ser presa de juicios y abogados si restringe demasiado las opciones de bañadores. Fabricantes, patrocinadores y nadadores se podrían quejar legítimamente por cambios demasiado precipitados. Esto significa que los campeonatos mundiales de Roma de este verano probablemente obligarán una vez más a rescribir los libros de récords.

Sin embargo, si los seguidores están en lo correcto, esos récords se mantendrán para siempre. FINA está en su derecho de modificar las normas o de codificar de manera más precisa las reglas que regulan los bañadores para temporadas futuras. Según The New York Times, la federación estaría analizando una modificación radical, un cambio que obligaría a los atletas a competir con lo que todos consideramos un bañador.

*Mark Starr trabajó para la revista estadounidense Newsweek durante casi tres décadas. Ha cubierto información deportiva, nacional e internacional