Por qué se producen las réplicas de un terremoto y qué peligros generan


Un edificio destruido por el terremoto de Portoviejo en Ecuador en 2016.

Un edificio destruido por el terremoto de Portoviejo en Ecuador en 2016. Commons.

Los movimientos sísmicos conocidos como réplicas de un terremoto son fenómenos sísmicos de menor intensidad que acontecen en la misma zona donde hubo un movimiento telúrico anterior. Esto ocurre porque la corteza terrestre se está adaptando en las inmediaciones de la falla que originó el sismo inicial. Es normal que se produzcan muchos pequeños temblores y algunos grandes, como los que se esperan en el terremoto que ha sacudido México este viernes.

Si la intensidad de una supuesta réplica supera a la del anterior temblor, no se la considera como tal réplica, sino como un nuevo terremoto principal. El primer terremoto comienza a ser considerado entonces como sismo premonitor.

En el caso de México, el presidente Enrique Peña Nieto, dijo que la magnitud del terremoto que sacudió gran parte del país anoche fue de 8,2 grados en la escala de Richter y no 8,4 como se había informado antes. Las réplicas que se esperan rondarían la magnitud de 7 grados.

Las réplicas suelen suceder en el área de ruptura de la falla y en otras fallas que en su momento fueron afectadas por el movimiento principal.

Cálculos sobre las réplicas

Los científicos han demostrado que hay menos posibilidades de que se produzcan réplicas a medida que avanza el tiempo. Cuando pasan 24 horas del primer terremoto, las posibilidades de que se produzca otro movimiento se reducen a la mitad. Cuando pasan diez días, la posibilidad es una entre diez.

Aunque se ha estudiado el comportamiento de las réplicas, los geólogos no han podido determinar el número, el momento ni la ubicación. De ahí que sean motivo constante de preocupación para las autoridades que deben gestionar el salvamento tras un terremoto.

Por este motivo se recomienda encarecidamente a las personas que, en las noches siguientes a los grandes temblores, traten de dormir en la calle o en sitios cuya seguridad esté garantizada.

Las réplicas de un terremoto añaden nuevos peligros muy graves para los habitantes de núcleos poblacionales. Cuando se ha producido un gran terremoto como el de México, muchas estructuras están dañadas sin que esta situación haya podido ser advertida por los equipos que evalúan el estado de los edificios.

Hay personas que continúan habitando esos edificios dañados (viviendas, oficinas, escuelas, hospitales) sin saber que lo están. De modo que, al producirse nuevos temblores, las estructuras dañadas colapsan y causan más tragedias.

En otros casos, aunque las autoridades sí han podido detectar las deficiencias en las estructuras, la falta de recursos ha impedido que se apliquen a tiempo los refuerzos para sostener los edificios antes de que un nuevo terremoto pueda derribarlos. Este tipo de problemas son típicos de países pobres como Haití o Nepal. Cuando las condiciones climatológicas no permiten pernoctar al aire libre, muchos afectados se confían y tratan de recuperar sus hábitos cotidianos en los edificios que frecuentaban antes del terremoto. Las réplicas pueden convertir esta decisión en una sentencia de muerte.