Se acabó la fiesta en Vietnam


La llegada de los modos de ocio moderno a un país de población joven como Vietnam ha causado furor | Reuters

La llegada de los modos de ocio moderno a un país de población joven como Vietnam ha causado furor | Reuters

HANÓI (Vietnam) — En la calle Bui Thi Xuan de Hanói, los bares con karaoke se empiezan a llenar hacia las 9 de la noche. Multitud de veinteañeros -los chicos con traje y las chicas con camisas de satén, vaqueros apretados y tacones- aparcan sus motocicletas y entran pavoneándose en los locales. Desde el interior llega el sonido amortiguado de pop melódico vietnamita y voces desafinadas.

Pero bailar hoy en día en uno de los bulliciosos karaokes de Hanói no parece una buena idea, ya que el gobierno de Vietnam se plantea prohibirlo. Si un país occidental intentase prohibir bailar en locales de ocio populares, la reacción sería previsible: los adolescentes y los propietarios de los clubes se enfurecerían y se burlarían del gobierno.

Pero en una sociedad confucionista como la de Vietnam, en donde un nuevo decreto pretende ilegalizar el baile en los bares con karaoke, las cosas no resultan tan obvias. El decreto propuesto por el Ministerio de Cultura e Información contempla varias medidas para combatir el uso ilegal de drogas y la prostitución. Lo curioso es que a muchos vietnamitas les parece lógico el razonamiento de que bailar en los karaokes conduce al vicio.

“Como europeo, quizás usted no entienda totalmente la diferencia que hay entre bailar en Vietnam y en los países occidentales”, asegura Nguyen Minh Thuyet, un diputado de la Asamblea Nacional que lidera el Comité de Cultura, Educación y Juventud. “En Vietnam algunas personas van a bailar porque les encanta bailar, y lo hacen de un modo saludable. Pero en algunos casos bailan con otros propósitos”.

Lugar de consumo de drogas

Las personas que quieran bailar, dice Thuyet, deben de ir a una discoteca con licencia para ello. Bailar en los bares con karaoke tiende a ser una escusa para que los chavales consuman éxtasis y anfetaminas, o para que los adultos contraten a “bailarinas” para servicios sexuales.

Ante estos argumentos, uno se pregunta por qué el gobierno simplemente no persigue el consumo de drogas y la prostitución de una manera más agresiva, en lugar de perseguir a los que bailan. La semana pasada, en un karaoke en el distrito de Long Bien, varios jóvenes vietnamitas calificaron el decreto a debate de absurdo. “La gente puede tomar drogas en cualquier parte, a cualquier hora; no tienen por qué ir a los karaokes”, dice Nguyen Thu Ha, un estudiante de 18 años.

Los jóvenes no pueden ir a cualquier sitio para divertirse, asegura Pham Thu Huyen, de 19 años, que estudia Empresariales en la Universidad de Hanói. “Los jóvenes vietnamitas tienen muy pocos sitios para divertirse, así que tenemos que venir aquí a bailar”, explica. “Si el gobierno quiere prohibirlo, debería de crear otros sitios para que podamos ir a bailar. Cuando el gobierno no puede controlar algo, simplemente lo prohíbe”, añade.

Es verdad que la juventud vietnamita tiene relativamente pocas opciones de ocio. El diputado Thuyet reconoce que los gobiernos locales no destinan dinero suficiente para instalaciones deportivas o centros culturales. Y cuando invierten en cultura, suele ser en iniciativas aburridas y propagandísticas.

En cierto modo, la juventud de Vietnam actual se parece a la occidental de la década de 1950: una gran cantidad de adolescentes, la primera generación de jóvenes de su país que tiene tiempo libre y dinero para gastar, y que no saben muy bien qué hacer con ello. Al igual que los adolescentes occidentales de los años 50, estos jóvenes escandalizan a sus mayores con carreras de velocidad (de motociletas, no de coches), bailes frenéticos y drogas. Pero no todos forman parte de ese retrato generacional.

Otras formas de diversión

“Nadie en mi pandilla toma drogas”, dice Nguyen Viet Thanh, de 35 años, un respetado miembro del mundillo breakdance de Hanói. El grupo de Thanh terminó en sexto lugar en 2009 en el concurso anual de breakdance de Asia. “Si tomasen drogas, no podrían bailar. Bailan desde las 5 de la tarde hasta las 10 de la noche, cinco horas cada día”.

Thanh ha alquilado un gimnasio en un barrio del sur de Hanói que varios grupos locales de breakdance utilizan como lugar de encuentro. Cada tarde, el gimnasio se llena de adolescentes vestidos con camisetas de la NBA, muchos de ellos con peinados estilo afro. Asegura que la prohibición de bailar en los karaokes no le afectaría demasiado. El y sus amigos van a ese tipo de bares sólo a cantar; cuando quieren bailar montan espectáculos de hip-hop, algo que por lo de ahora se puede hacer sin problema.

Por otra parte, también hay jóvenes vietnamitas que piensan que prohibir bailar en los karaokes es una buena idea, como Nguyen Thanh Huyen, una cantante de 21 años que actúa en varios clubes de Hanói. “Si fuese una joven corriente estaría en contra del decreto, pero soy cantante, y he visto con mis propios ojos las cosas que ocurren en los bares pequeños y en los karaokes”, asegura. “Creo que se debería prohibir”.

*Matt Steinglass cubre Vietnam para GlobalPost. Ha trabajado para medios como Boston Globe y Voice of America.