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Los servicios de espionaje ocultan información a Trump por falta de confianza


  • Según revela el diario The Wall Street Journal, los servicios de inteligencia estadounidenses ocultan información a su presidente porque desconfían de él. 

  • Por su parte, The New York Times ha desvelado que el presidente estaría planeando encargar a un aliado multimillonario de Nueva York una amplia revisión de las agencias de inteligencia.

Los servicios de espionaje ocultan información a Trump por falta de confianza

Los servicios de espionaje ocultan información a Trump por falta de confianza

El cisma entre Donald Trump y sus espías se hace cada vez más grande. Según revela el diario The Wall Street Journal, los servicios de inteligencia estadounidenses ocultan información a su presidente porque desconfían de él. 

El rotativo, que cita fuentes de inteligencia anónimas, asegura que los servicios de espionaje temen que el magnate filtre datos sensibles que podrían comprometer la seguridad nacional de EEUU. Por ello, según el diario, estarían evitando ofrecer detalles a Trump sobre sus fuentes, su forma de trabajo o la manera de conseguir información de gobiernos de otros países.

El enfrentamiento del mandatario con su equipo de inteligencia viene de lejos. A ello se añade las informaciones publicadas en las últimas horas de medios de la talla de CNN, The New York Times y The Washington Post que aseguran que asesores de la campaña presidencial de Trump y otros de sus colaboradores más próximos mantuvieron "reiterados contactos" con agentes de la inteligencia rusa durante el año previo a las elecciones en EEUU.

Por su parte, The New York Times ha publicado un amplio artículo donde desvela los planes de Trump con los servicios de inteligencia de Estados Unidos. El presidente estaría planeando encargar a un aliado multimillonario de Nueva York una amplia revisión de las agencias de inteligencia. Una maniobra que pondría en peligro la independencia de estos servicios.

Según el diario estadounidense, el principal candidato de Trump para esta función sería Stephen A. Feinberg, cofundador de Cerberus Capital Management. Aunque no haya nada oficial, al parecer este habría comentado a los accionistas de su compañía que estaba negociando su incorporación en la administración de Trump. Feinberg también mantiene vínculos con Stephen K. Bannon, estratega jefe del presidente, y con Jared Kusher, marido de Ivanka.

Trump  ha reaccionado a la defensiva y ha acusado a la prensa y a la comunidad de Inteligencia de organizar una campaña contra él. Según el magnate, los servicios de espionaje han filtrado "ilegalmente" documentos a los medios de comunicación, algo que ha definido como un "acto criminal" durante una rueda de prensa en la Casa Blanca junto a al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de visita oficial en Washington. 

Durante la conferencia con Netanyahu, Trump se refirió a la que ha sido la primera gran crisis de su Gobierno: la renuncia de su principal asesor de seguridad, Michael Flynn, tras estar apenas 24 días en el cargo por ocultar información sobre sus contactos con el embajador ruso en Washington, Serguéi Kisliak.

El magnate definió a Flynn como "un hombre maravilloso" que ha sido "tratado muy, muy injustamente por los medios de comunicación (...), medios falsos en muchos casos", enfatizó.

Las últimas informaciones apuntan a que agentes estadounidenses interceptaron llamadas que demuestran que miembros del equipo de campaña de Trump mantuvieron contactos repetidos con altos responsables del espionaje ruso el año anterior a las elecciones. Los funcionarios y exfuncionarios mencionados por los medios no revelaron el contenido de las llamadas, ni los asesores involucrados, a excepción de Paul Manafort, que dimitió como jefe de campaña de Trump tras verse salpicado por un escándalo de financiación irregular en Ucrania. «Nunca he hablado conscientemente con la inteligencia rusa», negó ayer Manafort.

Las llamadas interceptadas figuran en la investigación que dirige el FBI en relación a la supuesta injerencia rusa, aunque aún no hay pruebas de que los contactos tuviesen como objetivo torpedear la campaña de Hillary Clinton.