Somalia, cerca de ser un nuevo Afganistán


Miembros de la milicia radical Al Shabaab durante sus combates con las tropas del Gobierno | Reuters

Miembros de la milicia radical Al Shabaab durante sus combates con las tropas del Gobierno | Reuters

NAIROBI (Kenia) – La pelea entre los rebeldes islamistas y el Gobierno pro occidental de Somalia llegó el miércoles a la capital Mogadiscio, donde se escuchó fuego de mortero y de ametralladora. El grupo radical Al Shabaab ha incrementado los ataques durante las dos últimas semanas y parece probable que consiga derribar al Ejecutivo del país. La preocupación de que el Cuerno de África se pueda convertir en una nueva base africana para Al Qaeda ha crecido entre la comunidad internacional.

Si Al Shabaab se hace con el control de la capital, se trataría de la primera vez que un aliado declarado de Al Qaeda domina un país desde que en 1996 los talibanes entraran en Kabul (Afganistán). Combatientes extranjeros están ayudando a los insurgentes. "No hay duda de la presencia de un número significativos de guerrilleros procedente del exterior", dijo la pasada semana Ahmedou Ould-Abdallah, enviado especial de Naciones Unidas para el país .

Inestabilidad permanente

Durante las dos últimas semanas ha habido más de 200 muertes por la batalla. Los tres hospitales de Mogadiscio se encuentran por encima de su capacidad, en un país que durante los últimos meses ha acaparado la atención de los medios de comunicación por los secuestros de barcos de pasajeros y mercancías. Algunos expertos comparan la situación actual con 1993, cuando 18 miembros de las fuerzas especiales fueron asesinados en una misión fallida de paz, suceso retratado por el director Ridley Scott en la película Black Hack derribado.

Un diplomático occidental con larga experiencia en el país comentó a GlobalPost que el número de extranjeros en combate supera los 900. Entre los radicales se encuentran chechenos, yemeníes y saudíes, además de estadounidenses y británicos. Continúan la tradición que llevó a militantes islamistas a participar en la guerra de los Balcanes en los 90 o en el reciente conflicto de Irak. "Los que vienes de fuera son los más extremistas, los que tienen las conexiones con Al Qaeda", explicó la misma fuente.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNU) dice que 45.000 civiles han tenido que abandonar sus hogares por los últimos enfrentamientos. Se unirán a los más de 3 millones que necesitan ayuda humanitaria. Mientras los países africanos han pedido que Naciones Unidas imponga un bloqueo aéreo y marítimo para cortar el abastecimiento de los insurgentes. Más de 4.000 soldados de la Unión Africana ayudan a que el Gobierno mantenga el control -únicamente- del palacio presidencial, el aeropuerto y las instalaciones portuarias. Además, los países occidentales se comprometieron en abril a ayudar al país con más de 150 millones de euros.

La confusa estrategia de las potencias queda subrayada al saberse que ahora respaldan al presidente Ahmed, un político que hace tres años fue expulsado de la capital por el ejército etíope con el apoyo tácito de la comunidad internacional. Estados Unidos no daba su visto bueno a un Gobierno basado en la ley islámica y los tribunales religiosos, que había conseguido traer la paz por primera vez en 15 años. Cuando Ahmed se avino a negociar y consiguió su vuelta al poder pasó a ser un traidor para los extremistas.

*Tristan McConnell realiza la cobertura de Kenia para GlobalPost. Ha vivido anteriormente en Uganda y Gana y ha publicado en medios como The Economist, The Times yChristian Science Monitor.