"Teníamos más armamento que la Policía"


México ha vivido en los últimos años una oleada de crímenes violentos. Los carteles de Sinaloa y el Golfo son algunas de las bandas más peligrosas | Flickr

México ha vivido en los últimos años una oleada de crímenes violentos. Los carteles de Sinaloa y el Golfo son algunas de las bandas más peligrosas | Flickr

- "Cobraba 500 dólares a la semana por matar y secuestrar"

El camino habitual de muchos Zetas es ser soldado antes de pasar a ser miembro de la fuerza de asalto del violento cartel mexicano del Golfo. Es el caso de este sicario que en la primera parte de la entrevista -publicada el sábado- confesaba haber matado y secuestrado para los Zetas por 500 dólares a la semana.

Ahora, forma parte del programa de testigos protegidos del Gobierno de Estados Unidos y próximamente participará en el juicio a una de las principales figuras de la organización criminal, Osiel Cárdenas Guillén. GlobalPost consiguió la entrevista a cambio de no revelar ni el nombre del sicario ni detalles que pudieran ayudar a su identificación.

Pregunta.¿Dónde conseguían las armas militares?Respuesta. Recibíamos granadas de mano constantemente. Nos llegaban de EEUU, pero no sabíamos de dónde salían. Una vez conseguimos unas ametralladoras viejas, con tres pies de apoyo. Las compraron. Había dos de ellas. Eran Browning, creo, del calibre 7,62. Y unos lanzagrandas, pero sólo el lanzador, de los que se pueden acoplar manualmente al fusil. De ese tipo.P.¿Y cómo conseguían la munición?R. Cuando necesitábamos munición sólo había que mandar a Estados Unidos a alguien que pudiese entrar legalmente en el país. Esa persona después entraba en una tienda y compraba la munición que quisiera, del calibre que fuera, porque para eso no se necesita enseñar una identificación o ser un ciudadano, o residente.P.¿Cuánta munición llegó a ver?R. Cubos repletos. En las casas de seguridad se podían ver cubos llenos de munición. Uno llegaba allí y podía llevarse la munición que necesitase de cualquier calibre, cargadores, de todo. No había restricciones. No las había entonces, pero ya no sé si ahora es así.P.¿Para qué usaban las armas?R. Para matar a gente, para hacerle daño. Se usaban como herramienta para secuestrar a gente y para escoltar drogas.P. Después de matar o herir a alguien, ¿se guardaban el arma o la tiraban?R. El mismo arma servía para matar a gente en actos diferentes. Si pillaban a alguien con armas, nunca notaban si se habían usado en varios crímenes. No hacen investigaciones. ¿Cómo se llaman esas cosas que hacen en CSI, las pruebas que relacionan a las armas con los crímenes? En México no hacen eso, así que no había problema en quedarse con las armas.

Mejor equidos que la Policía

P. ¿Cuántas personas eran en su grupo?R. En mi grupo de escolta éramos unas 40 personas.P.¿Estaban todos mejor armados que la Policía local o que los militares?R. Sí, mucho mejor. En primer lugar, porque teníamos uniformes. La Policía local no tenía uniformes. Muchas veces no se los podían permitir. Teníamos mejores vehículos, mejores comunicaciones de radio y armas mucho mejores. Teníamos automáticas y munición para ellas. Algunas veces sacudíamos a algunos polis y cuando les quitábamos las armas veíamos que no tenían munición. Recuerdo una vez que le sacamos la pistola a un tipo que nos intentó detener. Cuando cogí la pistola para enseñársela a mi jefe y vimos que no tenía munición, le pregunté en qué estaba pensando. La mayor parte de las veces estábamos mejor armados que la Policía local; no mejor que el ejército, sólo mejor que los locales.

Conflicto entre bandas

P. ¿Por qué ocurre todo esto, todos los disparos, las muertes, las decapitaciones?R. Es una gran guerra. Muchas organizaciones empezaron la guerra en dos o tres frentes diferentes a la vez, así que ahora se están aliando con otros grupos que tienen dinero para conseguir las armas y todo lo necesario para mantener la lucha. Quiero decir que hay grupos que están entrenados porque todos sus miembros son militares, pero también hay grupos que tienen dinero porque trabajan más a menudo con el tráfico de drogas hacia los Estados Unidos, y por eso reciben más dinero. Estos grupos están trabajando juntos para luchar contra sus enemigos.P.¿Por qué no se quedó usted en el Ejército?R. Ya se lo dije. Tuve un problema en el Ejército, así que lo dejé. Fue por un problema legal. Estaba trabajando en una comisión especial y tuve un problema legal.P.¿Había otros muchos militares como usted que se unieron al cartel?R. Sí.P. ¿Cuáles eran sus motivos?R. Por muchas razones. Algunos lo hacían por dinero; otros, porque no tenían nada que hacer. Cuando uno trabaja conoce a mucha gente. Uno se acerca a otro y le dice “oye, conozco a este tipo”, y ese tipo conoce a otro, que conoce a otros dos. Es una larga cadena.P.¿Y sólo le pagaban 500 dólares a la semana? ¿Eso es mucho dinero para usted?R. No era mucho para mí, pero era suficiente en aquél momento, cuando empecé a trabajar para el grupo. Más tarde, a algunos de nosotros nos subieron el sueldo a 1.000 dólares semanales.P. ¿Les daban alguna paga extra?R. Algunas veces, sí.P. De las armas que conseguían en EEUU ¿cuáles eran sus favoritas?R. M-16, AR-15 y HK.P. ¿Cómo las guardaban o almacenaban?R. Las guardábamos en casas de seguridad. Teníamos un pequeño almacén para armas. No era un almacén central, sino que cada pequeño grupo tenía su propia casa de seguridad. Había muchos pequeños almacenes de armas desperdigados por las ciudades en las que trabajábamos. Lo mismo pasaba con la munición. Teníamos cubos de munición, separada por calibres. Tanto para rifles como para armas de mano.P.¿Nunca le dijeron que no gastara demasiada munición?R. No, porque es una herramienta para ese tipo de trabajo. No se puede limitar su uso, porque es una herramienta: es una herramienta de trabajo.P.¿Siempre fueron más poderosos que la policía?R. La Policía en la mayoría de las ciudades de México está mal armada, así que nosotros teníamos más poder de fuego que ellos. Ahora se están consiguiendo material, incluso granadas, a través de internet y pidiendo que se envíe directamente a México D.F. Te lo traen a tu propia casa, sin inspecciones. Nada de nada, porque en México no pasa nada.*Tod Bensman ha trabajado en periodismo durante más de 20 años. En la actualidad, realiza reportajes de investigación para el periódico San Antonio Express News