Una princesa saudí combate la violencia de género en su país


RIAD – Un centenar de saudíes se reunió hace unos días en el salón de conferencias de un hotel. Hombres de un lado y mujeres del otro, separados por un biombo. Estaban allí para evaluar los avances frente a un problema nuevo para este país: la violencia familiar contra mujeres y niños. El grupo lo integraban jueces, policías, médicos, trabajadores de derechos humanos y funcionarios de justicia, salud y asuntos sociales. Entre ellos, una mujer que ha jugado un papel protagonista para sacar a la luz este delicado tema: la princesa Adela bint Abdullah, hija del rey Abdullah bin Abdul Aziz.

No es extraño que las princesas de la familia real saudí presten su apoyo e influencia a causas nobles manteniendo siempre un bajo perfil. Sin embargo, la princesa Adela parece dispuesta a romper con ese molde: no sólo se ha involucrado personalmente en un asunto altamente polémico, sino que también ha asumido un papel público activo para llamar la atención sobre el problema. “Ve de manera diferente el papel que los miembros de la Casa Real puedan tener en la vida pública”, afirma Fawziah al-Bakr, defensora de los derechos de la mujer y profesora de la Universidad Rey Saud. “Si oyes cualquier programa para ayudar a las mujeres y a los niños, encontrarás allí a la princesa Adela”.

Durante la conferencia, la princesa Adela analizó con otras mujeres los progresos desde que se realizó el primer debate público sobre la violencia de género en marzo de 2008, y en el cual la princesa fue la ponente de apertura. Unas horas después se reunió con dos médicos saudíes que luchan activamente contra la violencia para participar en una rueda de prensa. Es raro ver a un miembro femenino de la familia real, y más aún a una hija del rey, respondiendo a preguntas de la prensa.

Aliados

“El mayor logro” del año pasado, declaró la princesa, ha sido la creciente coordinación de todos los ministerios para “detener el fenómeno de la violencia familiar. Ahora tenemos aliados en todos los sectores, y eso es un logro”. Sin embargo, esta coordinación necesita mejoras, añadió, y sugirió que se creara un nuevo organismo dedicado especialmente a asuntos de la familia.

En una entrevista con Arab News, la princesa fue aún más precisa: “Para luchar contra la violencia se deben tener en cuenta ciertas cosas como definir la negligencia y el abuso. Avisar en caso de violencia y abusos debería ser obligatorio y debería haber un programa de protección de testigos. Todo eso, obviamente, se tiene que hacer con una gran atención y preocupación por la confidencialidad”.

El actual debate sobre la violencia de género tuvo su origen en la reunión del año pasado, que fue organizada por el Programa Nacional de Seguridad de la Familia, una agencia creada por real decreto con el objetivo de desarrollar una estrategia nacional para evitar la violencia en el seno familiar. La princesa Adela es su vicepresidenta. Uno de los objetivos del proyecto es animar a las mujeres saudíes a hablar sin tapujos sobre el abuso. Algo que está ocurriendo cada vez más, según Haifa A. al-Ashaikh, coordinadora de prensa del programa. “Día tras día vemos a muchas mujeres haciendo oír su voz”, declara Ashaikh, que añade que esto ha sucedido porque se han dado cuenta de que “tienen la capacidad de no estar de acuerdo con algo que creen que es injusto”.

“Merece el castigo”

No existen estadísticas fiables a nivel nacional sobre la incidencia de la violencia familiar –ya sea contra niños o mujeres-, pero durante una conferencia reciente fue señalado como un problema importante en el país. Sólo en el área de Riad (la capital), el programa ha atendido unos 150 casos de violencia familiar desde 2006, afirma Ashaikh. Estos incluyen abuso físico (40 por ciento), abuso sexual (17 por ciento) y negligencia (40 por ciento). Aparte de la necesidad de disponer de mejores estadísticas, los asistentes a la conferencia también destacaron problemas como la falta de hogares refugio para las víctimas de abusos, la necesidad de una definición clara de abuso, y más educación en las escuelas y en los medios de comunicación sobre el problema.

También se quejaron los participantes de los “malentendidos” con lo que dice la ley islámica, o Shariah, en relación con la violencia familiar. Estos “malentendidos” fueron, de hecho, el centro de atención en un seminario público sobre el papel de la policía a la hora de evitar la violencia familiar organizado hace unos días en el lejano pueblo de Abha. Durante el encuentro, un juez saudí indicó que un hombre podía abofetear a su mujer por determinadas conductas, como compras excesivas. Si, por ejemplo, un individuo da a su mujer 320 dólares y ella gasta 240 en un vestido, ella “merece el castigo” si “el hombre la abofetea como respuesta a lo que ha hecho”, declaró el juez Hamad al-Razine, según Arab News.

El magistrado añadió que una conducta indecente por parte de la mujer o el uso de palabras ofensivas contra su marido son algunas de las razones que explican el aumento de la violencia de género. “Nadie pone ni una fracción de la culpa en” la mujer, se quejó Razine según el periódico Arab News. Una de las mujeres que oía las palabras del juez era la princesa Adela.