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Europa en crisis y aquí despistados


  • La UE es una planta demasiado joven y demasiado expuesta para que no la cuidemos. Mientras aquí estamos preocupados por Errejón y por el nuevo secretario general del PSOE. 

  • Si no lo hacemos un buen día nos podemos levantar y verla mustia y desamparada. Entonces ya no habría remedio.

Rajoy y Hollande conocen la Colección Loringiana, la Tumba del Guerrero y mosaico de Venus del Museo de Málaga

Rajoy y Hollande conocen la Colección Loringiana, la Tumba del Guerrero y mosaico de Venus del Museo de Málaga MÁLAGA | EUROPA PRESS

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El Presidente francés ha pedido a Rajoy que se una a la reunión de los fuertes de la UE. Descartada Gran Bretaña, que prepara su Brexit, quedan Alemania (el gran baluarte), Francia e Italia. En realidad si le añades los tres menores: Bélgica, Holanda y Luxemburgo son los primeros firmantes del Tratado de Roma, que no fue de la UE, sino de la CEE (Comunidad Económica Europea). España sería la siguiente economía, pero entonces no era un país desarrollado ni económica ni políticamente hablando.

La petición de Hollande es un síntoma de lo preocupados que están en ese núcleo duro por la pervivencia de la UE, al menos en su actual concepción. Y no es para menos: Holanda no va a tener un gobierno fácil, porque los islamófobos de Wilders pueden ser el grupo más numeroso en sus cámaras; Francia puede estar en un tris de que Le Pen, que pasará a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, se alce con el Eliseo. Y ambos pretenden cambiar la UE o convocar referéndums para una eventual salida de sus países. Algo que crearía una sensación de "fichas de dominó" de consecuencias incalculables. El Euro sería la primera víctima.

Así las cosas en España los partidos andan en sus pequeñeces. Casi todos manteniéndose al margen de lo que ha sido el gran proyecto europeo de la última mitad del siglo XX y la primera quincena del XXI. Un proyecto que se convirtió en la aspiración de toda una generación de demócratas españoles. Su descarrilamiento tendría consecuencias nefastas para muchos países; pero para España podría acarrear hasta su desmembración. Sin UE desaparecería una de las razones para mantener la integridad territorial. Europa nos defiende contra uno de nuestros mayores enemigos, que somos nosotros mismos.

Despistados como estamos, los españoles nos miramos el ombligo. Estamos preocupados por quién va a ser el Secretario del PSOE, cara a sus primarias, o si Errejón está siendo masacrado políticamente, cuando en el viejo continente nos estamos jugando el futuro de las nuevas generaciones. Mientras las fuerzas antiUE se aglutinan en la demagogia, nadie se preocupa de lo que puedan hacer. Hay quién asegura que no ocurrirá nada, pero también decían esto con el Brexit o con Trump.

La historia tiene extraños giros. En pocos años desapareció la Unión Soviética, algo impensable solo un poco antes. Lo que antes tardaba siglos (la caída del Imperio Romano) ahora se acelera. La UE es una planta demasiado joven y demasiado expuesta para que no la cuidemos. Si no lo hacemos un buen día nos podemos levantar y verla mustia y desamparada. Entonces ya no habría remedio.