Rajoy en Marsella, ¿Quién se lo iba a decir a los españolitos de las maletas de cartón?


  • ¡Qué mal lo ha debido ver el gabacho para pedirnos que seamos uno de los pilares de la construcción común! ¿Tan mal están las cosas? No es sólo el Brexit; muchos dudan de la viabilidad de la UE. 

  • ¿Puede este trozo meridional, Mediterráneo y Atlántico, convulso y angustiado ser un bálsamo para una Europa en busca de su destino?

Rajoy en Marsella, ¿Quién se lo iba a decir a los españolitos de las maletas de cartón?

Rajoy en Marsella, ¿Quién se lo iba a decir a los españolitos de las maletas de cartón?

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Eran cuatro en Marsella, delante de sus atriles; tres varones y Merkel. El núcleo duro de la Unión Europea. España y tres países de los que iniciaron la Unión Europea, entonces CEE, con la firma de Roma de 1957. Alemania, Francia e Italia nos reconocían como pares para la construcción de la maltrecha unidad después del Brexit y con la amenaza de las elecciones en Francia y Holanda ¡Quién se lo iba a decir a los españolitos que en los sesenta del siglo pasado cogían sus maletas de cartón o madera para emigrar a Centroeuropa! Hemos pasado de ser aspirante preterido a pilar básico de la UE.

Pero como es corriente en nuestro solar patrio, enseguida empiezan las disensiones internas que pueden echar al traste una imagen tan laboriosamente trabada. Duele la España política de desplantes y querellas, de luchas cainitas entre los partidos y dentro de ellos, de corrupciones. Pero más duelen las disensiones irreconciliables, los separatismos ilusorios y desestabilizadores ¿Habrá contado el Presidente español la verdad sobre la nación (de ¿naciones?) que representa? ¿Puede este trozo meridional, Mediterráneo y Atlántico, convulso y angustiado ser un bálsamo para una Europa en busca de su destino? Seguro que los otros líderes lo saben, pero a “buen hambre no hay pan duro”. Nos necesitan porque no hay otro en mejores condiciones.

¡Qué mal lo ha debido ver el gabacho para pedirnos que seamos uno de los pilares de la construcción común! ¿Tan mal están las cosas? No es sólo el Brexit; son amplias capas de población de los 27 Estados que forman la UE que dudan sobre la viabilidad de lo que generaciones de europeos han construido. Falta ilusión y fe y sin ellas nadie está dispuesto al sacrificio. No es tan distinto de lo que pasa aquí. También tenemos masas desesperadas en busca de un futuro que no ven y en el que no creen. Y sí nosotros no lo sabemos resolver ¿cómo vamos a guiar a otros? Rajoy estuvo en Marsella el martes, y el jueves en el Consejo, orgullo y preocupación.