2016: De 'El año que vivimos peligrosamente' a 'Un hombre tranquilo'


  • El gran triunfador de la contienda, al menos de momento, es Rajoy, que ha avanzado para disminuir 'Los lunes al sol' y que ha estado en primera línea en ¡El año que vivimos peligrosamente'.

  • En los casos de Sánchez e Iglesias las prisas por alcanzar el poder les ha dejado sin él. Han sido ídolos de barro. porque ninguno ha seguido a Ford y 'El hombre tranquilo'. 

Mariano Rajoy, este viernes, durante su intervención ante los medios de comunicación.

Mariano Rajoy, este viernes, durante su intervención ante los medios de comunicación.

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Si hay una película con el título representativo de la andadura política de 2016 es la de Peter Weiss de 1982: El año que vivimos peligrosamente. Pero si nos acercamos al final del mismo es posible que la más representativa sea la de John Ford de 1952, con John Wayne de protagonista: Un hombre tranquilo (The Quiet Man).

¿Adivinan por quién? El gran triunfador de la contienda, al menos de momento, el presidente investido e interino (ya no está en funciones): Mariano Rajoy. Si vamos a la economía, por fin podemos olvidarnos de la protagonizada por Tosar y Bardem en 2002: Los lunes al sol; el desempleo empieza a descender. Para final de año se anuncia una cifra de empleados alta y el paro registrado más bajo que hace tres años. Pero no todo está en la buena dirección, por eso no podemos olvidarnos de los esfuerzos que nos esperan.

La película que representa el futuro es: Steve Jobs (2015) que decía aquello de mi trabajo no es hacérselo más fácil, sino hacerlos mejores. Pero si algo hemos aprendido en el políticamente convulso 2016 es aquello de Sic transit gloria mundi; (así pasa la gloria del mundo). En pocos meses, liderazgos que parecían sólidos se han diluido o se están diluyendo. En los casos de Sánchez e Iglesias las prisas por alcanzar el poder les ha dejado sin él.

Sánchez podría haber mantenido su liderazgo pactando con el PP o con Podemos. Pero no quiso ni lo uno ni lo otro. Lo primero por cerrazón ideológica. Lo segundo porque su partido no le hubiera dejado; Susana Díaz, la poderosa sultana andaluza del PSOE, los tenía de enemigos. Se podría haber abstenido en enero y sostener un Gobierno mucho más débil que en junio. Las prisas no son buenas consejeras, lo enseña la película de Ford.

Iglesias ha tenido que salir a pedir perdón por el lío que han montado sus huestes. Más de uno de sus votantes están desencantados porque ya son casta con los mismos tics que los partidos tradicionales. Siempre lo fueron, el equipo de Iglesias, Errejón y Monedero pertenece a una de las castas más cerradas y alejadas de la realidad: la de los profesores universitarios. Un club cerrado que tiene sus propias reglas. Una de ellas: considerarse los poseedores de la verdad y despreciar a los otros. Algo útil en las aulas delante de los alumnos, pero nefasto en la realidad de la política.

En fin que afortunadamente hemos ido de El año que vivimos peligrosamente a un hombre tranquilo con la caída de algunos ídolos de barro, por cierto el título de una película de Mark Robson de 1945. Claro que el protagonista fue Kird Douglas y acaba de cumplir 100 años, de manera que no todos los ídolos de barro caen; esperemos a ver.