Clemente Padín cree que "el poeta digital es un disc-jockey de las formas artísticas"

  • Madrid, 10 may (EFE).- "La palabra al servicio de lo visual". Así define el poeta y artista visual uruguayo Clemente Padín, la expresión actual de la poesía experimental que está creciendo gracias a las nuevas tecnologías y que convierte al poeta en un "disc-jockey" de las formas artísticas.

Clemente Padín cree que "el poeta digital es un disc-jockey de las formas artísticas"

Clemente Padín cree que "el poeta digital es un disc-jockey de las formas artísticas"

Madrid, 10 may (EFE).- "La palabra al servicio de lo visual". Así define el poeta y artista visual uruguayo Clemente Padín, la expresión actual de la poesía experimental que está creciendo gracias a las nuevas tecnologías y que convierte al poeta en un "disc-jockey" de las formas artísticas.

"El poeta digital actúa como un disc-jockey frente a la pantalla del ordenador donde puede mezclar vídeos o sonidos. Crea expresión artística y las palabras hasta le estorban", dice en una entrevista con Efe Padín quien estos días participa en una exposición sobre poesía experimental española e hispanoamericana del siglo XX en el Instituto Cervantes de Madrid.

En opinión de Padín (Lescano, Uruguay, 1939), las posibilidades de los ordenadores y de internet no solo han permitido la transmisión de escritos en tiempo real sino también borrar las fronteras entre los géneros y las formas poéticas.

Él, considerado poeta visual, artista gráfico y performer examina la evolución de la poesía en tres grandes etapas: los poemas de figuras -desde el siglo III a.C. hasta finales del XIX con Mallarmé-, la forma expresiva unida a las formas verbales con Apollinaire como uno de los máximos exponentes y actualmente una imposición de las formas visuales frente a las verbales.

"Ahora estamos en esa tercera etapa en la cual la verbalidad cede sus armas al servicio de la visualidad y todo a raíz de la aparición de las nuevas tecnologías", sostiene Padín, autor de dieciocho libros publicados en diversos países y artista partícipe en más de mil muestras de arte postal.

Defiende lo experimental como un calificativo intrínseco a la poesía y a todas las expresiones artísticas en las que los importantes es la forma y no el contenido.

"Cómo se puede suponer que un artista no sea experimental si lo primero que tiene que hacer es conocer, experimentar a fondo el lenguaje y luego encontrar una forma para expresarlo".

"Las palabras siempre van a significar lo mismo, salvo que el vehículo empleado consiga dar otro significado a las mismas", afirma Padín convencido de que, en el arte, la forma de expresión está por encima del lenguaje.

El amor como contenido es y será el mismo en todos los tiempos y en todos los lugares pero en cada tiempo y en cada espacio encuentra maneras diversas de ser enunciado. Con esta filosofía Padín inició su recorrido artístico de forma autodidacta en los años sesenta "cuando se cuestionaba todo".

Así se adentró en la poesía fonética en los años sesenta, en la que el poeta va hilvanando letras sin sentido y en el arte correo, un movimiento planetario de intercambio y comunicación a través del medio postal que servía como una válvula de escape que permitió a los artistas latinoamericanos denunciar la injusticia y la ferocidad de las dictaduras.

Padín dice orgulloso que el arte correo es el movimiento artístico con más años de vigencia, ya 40, tiempo en el que ha conseguido sumar a más de 12.000 artistas gracias a esta circulación de obras que incluye la utilización de sellos, matasellos, estampillas creativas y por el que se construye un circuito opuesto al mercado del arte.

Ahora, internet ha ampliado este movimiento. "Hoy un artista tiene su blog y monta una exposición", dice Padín, quien se pregunta por qué los actuales artistas mantienen todas las "bases" no escritas del arte-correo: no venta, no jurado, no entrega y no devolución.

"¿Por qué lo hacen, no hay compensación, ni dinero ni prestigio? Nadie se entera de lo que creas", dice inquieto Padín que sin embargo agradece que el sistema ni siquiera se preocupe por reprimir estos movimientos.