Cuando los campamentos se convierten en barrios provisionales


Los supervivientes del terremoto de los Abruzos tratan de rehacer su vida en los campamentos

Los supervivientes del terremoto de los Abruzos tratan de rehacer su vida en los campamentos

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Los miembros del Gobierno de Italia se reunirán este jueves en los Abruzos para aprobar las primeras ayudas económicas por el terremoto del 6 de abril. Allí podrán escuchar el silencio de la devastación y podrán ver la esperanza en la sonrisa de un niño que juega en un campamento. Son las dos caras de la región italiana, donde 294 personas murieron, 1.700 resultaron heridas y 60.000 damnificadas.

Una de las historias de los supervivientes, los llamados terremotati, la protagonizan Rosa y Marco. Se marchan a Roma y lo hacen por Alexia, su bebé de tan sólo 20 días de vida. "No podemos arriesgarnos a que la niña enferme", explica Rosa, mientras su niña toma el pecho. Cuando crezca le contarán la catástrofe que ha dejado atrás. "Yo sólo gritaba y lloraba. Pensaba que la niña también lloraba. Le decía 'ya, ya…', pero cuando la vi, tenía una sonrisa de oreja a oreja. Su primer terremoto y su primera sonrisa", cuenta Rosa.

Según el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, antes de otoño se cerrarán los 60 campamentos. El esfuerzo para cumplir esta promesa costará cerca de 12.000 millones de euros. Pero, hasta que llegue ese momento, los terremotati intentar dar normalidad a su día a día.

Cientos de familias charlan, duermen, se asean en baños y duchas portátiles, además de hacer largas colas para recoger su ración de comida. Los damnificados se mezclan con miembros de los equipos de salvamento, policía y medios de comunicación. El Papa Benedicto XVI hará su visita a la zona el próximo 28 de abril.

Los payasos terapeutas, fieles a su lema "reír para vivir", llenan el ambiente de pompas de jabón. Los grupos de boy scouts y demás voluntarios ponen ritmo con sus guitarras y juegos improvisados. Las aulas también se han trasladado al campamento. No se trata un fin de semana de camping, como dijo Berlusconi; realmente el campamento se ha transformado en un barrio, con sus casas, sus calles y sus conversaciones entre vecinos.

Y a escasos kilómetros de allí, en Onna, un pueblo que ha desaparecido y ha perdido a 40 de sus 300 habitantes, se oye el repiqueteo de una campana. Los bomberos la han rescatado de entre los escombros y un vecino la hace sonar. Es un sonido que habla de futuro.