El consumo de café podría reducir el riesgo de parecer cáncer de endometrio, según un estudio

MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

El consumo de café podría reducir el riesgo de parecer cáncer de endometrio, según un estudio publicado recientemente, que ha sido realizado en el hospital Rosswell Park Cancer Institute de Buffalo, Nueva York (Estados Unidos), según informó hoy el Centro de información Café y Salud (CICAS) en un comunicado.

Los responsables de la investigación examinaron la relación entre el riesgo de cáncer endometrial y el consumo habitual de café, normal o descafeinado, y té negro, en 541 mujeres con cáncer de endometrio y otras 541 mujeres con el útero intacto y sin diagnóstico de cáncer.

Los resultados demostraron que tanto el té como el café (no el descafeinado) podrían jugar un papel relevante a la hora de reducir el riesgo de padecer cáncer endometrial, aunque esta relación puede verse modificada en función del índice de masa corporal. Las mujeres que bebían cuatro tazas o más de café y té por día eran un 53 por ciento menos propensas a desarrollar cáncer endometrial que las no bebedoras de la infusión.

En otro análisis reciente dirigido por investigadores italianos y que incluye nueve estudios y un total de 2.610 casos, se deduce que hay pruebas cuantitativas de una relación inversa entre consumo de café y cáncer de endometrio. Sobre estos estudios, el riesgo relativo medio de los bebedores de café frente a los no bebedores era de 0,80.

Aunque no se puede determinar una relación causa-efecto entre el café y este tipo de cáncer con estos datos, los nuevos análisis aportan "evidencia cuantitativa" de un posible efecto protector en el consumo de café contra el cáncer endometrial.

El cáncer endometrial es un tipo de cáncer que se desarrolla en el endometrio, revestimiento del útero. Según los datos epidemiológicos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), globalmente es el cuarto cáncer más frecuente en la población femenina, tras el cáncer de mama, intestino y pulmón. La mayoría de estos tumores se diagnostican en mujeres postmenopáusicas entre 50 y 70 años de edad.