El Gobierno apuesta todo al siete para aprobar los Presupuestos en su momento más difícil


Zapatero espera que se mantenga el respeto mostrado siempre por los medios a sus hijas

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Elena Salgado, vicepresidenta segunda y ministra de Economía, ha presentado el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2010 en el Congreso de los Diputados al que el consejo de ministros dio luz verde el sábado pasado. Con esta entrega se inicia la tramitación parlamentaria del texto legal más importante del año, de cuya aprobación depende toda la acción política del Ejecutivo durante el año que viene, justo cuando el Partido Socialista se encuentra en una situación parlamentaria hambrienta de apoyos que le ha llevado este año a peder numerosas votaciones por primera vez desde que gobierna.El camino que queda por delante será largo. Durante las próximas semanas, los grupos parlamentarios estudiarán el texto que propone el Ejecutivo, que será presentado en un pleno para su votación. Éste será el primer paso, pero es el momento más sensible: la capacidad negociadora del Gobierno debe dirimir en pocas semanas todas las diferencias que mantiene con el resto de grupos parlamentarios de forma que pueda sacar adelante el texto con ciertas garantías. El siguiente paso sería su debate en el Senado, donde el Partido Popular tiene una cómoda mayoría, para presentar las enmiendas (parciales o a la totalidad) que puedan surgir. Después, el texto volvería al Congreso para la votación para adoptar o rechazar las enmiendas propuestas y su votación definitiva.

El siete, el número mágicoComo cada año el objetivo sigue siendo un número: el siete. Es el número de votos que, sumados a los 169 que tiene el Partido Socialista, suman la mayoría necesaria para aprobar el texto. Pero este año, además de la más que previsible oposición del Partido Popular, hay una serie de factores que dificulta que los socialistas puedan contar con sus tradicionales aliados para salir adelante.Salvo la votación de 2007, cuando sólo el Partido Popular se opuso a la aprobación de los Presupuestos, el resto de votaciones han sido siempre más complejas, modificando pequeños detalles para contentar a los partidos medianos y pequeños. En esta votación no hay normas inamovibles: ni los grupos de izquierdas son siempre un apoyo seguro (Esquerra presentó una enmienda a la totalidad a los presupuestos del año pasado) ni los nacionalistas responden siempre igual (PNV y el grupo canario suelen apoyar al Ejecutivo pese a sus diferencias políticas generales, mientras que CiU lleva tres años sin dar su voto favorable).El precio de cada voto¿A qué se reduce todo? A conseguir contentar a alguno de los grandes o a casi todos los pequeños. Dicho así parece simple, pero no lo es:
  • Partido Popular (153 escaños). En ninguna de las cinco votaciones presupuestarias que se han realizado desde que gobierna Zapatero el PP ha apoyado los presupuestos y nada invita a pensar que lo haga ahora. A pesar de los motivos estratégicos evidentes que hacen difícil que el grupo de la oposición respalde al gobierno en una votación así, el proyecto de subir los impuestos es el argumento esgrimido para defender su postura.
  • Convergència i Unió (11 escaños). Sólo con tener su apoyo, Zapatero se garantizaría el éxito de su proyecto, pero parece que no será posible. Sánchez Llibre ha calificado los Presupuestos como "los peores de la democracia", Mas cree que subir los impuestos "es como sacar sange a un anémico" y Duran i Lleida ha dicho que es "difícil" que CiU apoye un texto así. Además, confluyen otros factores: hace tres años que CiU no apoya al Gobierno en los presupuestos y, además, en un año se celebran elecciones en Cataluña, donde el tripartito encabezado por los socialistas es el rival a batir ante el que los nacionalistas ya toman posiciones.
  • Partido Nacionalista Vasco (6 escaños). Es la mejor opción para el Gobierno, aunque le seguiría faltando otro apoyo más. Íñigo Urkullu ya se ha mostrado a favor de negociar con el Gobierno, pero pone tres condiciones: blindar el Concierto vasco, revisar la devolución a la Hacienda alavesa y dejar claras las transferencias al gobierno vasco. La mala noticia: que precisamente el PNV ha sido el responsable de muchas de las derrotas del Gobierno en el Congreso desde que perdió la lehendakaritza en favor de Patxi López, lo que no le convierte, a priori, en un socio confiable.
  • Esquerra Republicana de Catalunya - Izquierda Unida - Iniciativa per Catalunya (5 votos). ERC es el mejor ejemplo de que las negociaciones presupuestarias crean matrimonios inverosímiles. Como muestra, el botón del año pasado: una enmienda a la totalidad presentada por ellos fue apoyada por el Partido Popular. Por lo pronto, Ridao ya ha dicho que los Presupuestos son "irreales", lo que deja entrever que su apoyo será complicado. Por su parte, desde Izquierda Unida se ha dicho que estos Presupuestos suponen "entregar la llave de la Moncloa" al PP y desde ICV se critica la "indiscriminada" subida de impuestos.
  • Grupo Mixto (7 votos). Entre todos suman la cifra mágica, pero hacer que todos voten en bloque es prácticamente imposible. El BNG, que cuenta con dos votos y ha sido uno de los principales avales del Gobierno -especialmente por su pacto en la Xunta hasta las últimas elecciones-, considera "contraproducente" el aumento de impuestos. Coalición Canaria, que también cuenta con dos votos, todavía no se ha manifestado claramente, pero el Gobierno ya ha iniciado negociaciones para intentar recabar su apoyo. El resto de fuerzas, que tienen un voto cada una, parten de un 'no': las dos fuerzas navarras del grupo, UPN y Nafarroa Bai, coinciden en su oposición a la subida de impuestos, así como UPyD, que califica la subida de tasas como un "parche".