El Gobierno paquistaní ordena al Ejército una nueva ofensiva sobre los talibanes de Swat

  • Islamabad, 7 may (EFE).- El Gobierno de Pakistán dio hoy por roto el controvertido acuerdo de paz con los talibanes del conflictivo valle de Swat, al anunciar que ha ordenado al Ejército que emprenda una nueva operación contra ellos.

Islamabad, 7 may (EFE).- El Gobierno de Pakistán dio hoy por roto el controvertido acuerdo de paz con los talibanes del conflictivo valle de Swat, al anunciar que ha ordenado al Ejército que emprenda una nueva operación contra ellos.

"Se ha ordenado al Ejército que elimine a los militantes y terroristas" de la división de Malakand, en la que se ubica Swat, anunció en un discurso televisado a la nación el primer ministro paquistaní, Yusuf Razá Guilani.

De hecho, las hostilidades en Swat se habían reanudado ayer, con ataques en los que el Ejército dijo haber causado 35 bajas entre los talibanes del valle, del que empezaron a huir decenas de miles de personas.

La nueva operación militar en la zona, en la que la insurgencia se ha hecho fuerte desde el verano de 2007, coincide con una visita del presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, a EEUU, cuyas autoridades concibieron el acuerdo de paz en Swat como una cesión a los integristas.

"Aprobamos el pacto para conseguir la paz pero los insurgentes no se han avenido a él", dijo Guilani, quien admitió que "la situación se ha deteriorado tanto que la población se ha tenido que marchar".

El pacto, que preveía la implantación de cortes de la "sharia" o ley islámica en Malakand, supuso una tregua en Swat que los talibanes aprovecharon para penetrar en los distritos vecinos de Dir, Shangla y Buner, acercándose cada vez más a Islamabad.

El Ejército ya tenía en marcha desde la semana pasada operaciones en Dir y Buner, que preludiaban la ruptura final de la tregua en Swat.

"La situación ha llegado a tal punto que el Gobierno tiene que emprender acciones decisivas", convino Guilani.

Pocas horas antes, el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, había dicho en Kabul que los avances talibanes en Pakistán habían "servido de alarma" para el Gobierno paquistaní, que ya reconocía que el acuerdo de Swat era un fracaso.

En una conferencia de comandantes en la sede del Ejército en Rawalpindi, su jefe, Ashfaq Pervez Kiyani, aseguró que las Fuerzas Armadas son "plenamente conscientes de la gravedad de la amenaza interna" que afrontan.

El Ejército "empleará los recursos necesarios para asegurarse una ventaja decisiva sobre los militantes", afirmó, según un comunicado.

El portavoz del Ejército, Athar Abbas, informó a Efe del envío de refuerzos a Swat, donde "se están registrando enfrentamientos en muchas áreas", con el empleo de artillería y bombardeos aéreos.

Al menos 10 soldados han muerto en los combates de las últimas 24 horas en Swat, dijo la fuente, que también cifró en "decenas" las bajas insurgentes en el valle, a las que sumó otras 22 ayer en Buner.

Otros 10 integristas murieron hoy en un contraataque del Ejército en Dir, entre ellos un hijo del clérigo Sufi Mohamed, que actuó como mediador para el acuerdo en Swat, según un comunicado militar.

Las autoridades de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) se apoyaron en Mohamed para negociar con el talibán Fazlullah, yerno suyo, convencidas de que el clérigo había adoptado posiciones más moderadas tras pasar varios años en prisión.

Pero hoy el portavoz del Gobierno de la NWFP, Zahid Bunairi, admitió a Efe que "no había ningún acuerdo porque no había paz".

El movimiento que lidera Mohamed "ahora se pondrá en contra del Gobierno y a favor de los talibanes. La situación va a empeorar notablemente en los próximos días", lamentó.

Como en ofensivas anteriores tanto en la NWFP como en el vecino cinturón tribal que hace frontera con Afganistán, las nuevas hostilidades han causado un importante flujo de desplazados, que las autoridades regionales creen alcanzará el medio millón de personas.

Una fuente de la ONU calculó en 200.000 las personas que ya han abandonado sus hogares huyendo de los últimos combates.

"Muchos desplazados apenas han tenido tiempo para abandonar sus hogares, han dejado allí animales y pertenencias. Están muy afligidos", explicó a Efe la portavoz del ACNUR en Pakistán, Arian Rummery.

"Hay numerosos casos de traumas y de niños que llevan una semana sin poder dormir debido a los bombardeos", detalló, para agregar que se están registrando "duras competiciones para acceder a los medios de transporte" y "se están inflando los precios".