Infancia sin Fronteras cesa al vicepresidente detenido por inmigración ilegal

  • Madrid, 6 may (EFE).- Infancia sin Fronteras desconocía las actividades que desarrollaba el vicepresidente de esta ONG, Miguel Ángel Gisbert, acusado de introducir de forma ilegal ciudadanos cubanos en Estados Unidos, y le ha cesado en su cargo, según ha confirmado a Efe el presidente de la organización, Luis Lastra.

Madrid, 6 may (EFE).- Infancia sin Fronteras desconocía las actividades que desarrollaba el vicepresidente de esta ONG, Miguel Ángel Gisbert, acusado de introducir de forma ilegal ciudadanos cubanos en Estados Unidos, y le ha cesado en su cargo, según ha confirmado a Efe el presidente de la organización, Luis Lastra.

Según fuentes de la investigación, Gisbert realizaba sus supuestas actividades delictivas a través de una compleja ruta que pasaba por Nicaragua, España y México.

El presidente de la ONG ha manifestado sentirse "alarmado" por la información, ya que se trata de una persona "muy próxima", a la que "tenemos mucho cariño y afecto y con el que hemos convivido en situaciones muy malas en muchos países".

La primera medida que ha adoptado la ONG es cesarle como vicepresidente y, además, ha puesto en marcha una investigación paralela para determinar si el detenido ha utilizado recursos de la organización o la ha vinculado a sus actividades delictivas, aunque Lastra cree que no.

Desde el lunes Gisbert no había acudido a las oficinas de la ONG y ayer llamó por teléfono para explicar que había estado detenido en la Audiencia Nacional por un presunto delito de blanqueo de dinero.

Pidió ayuda para abonar los 12.000 euros de fianza que le habían impuesto, según ha relatado Lastra.

A partir de ese momento, en la organización no han podido volver a contactar con él, pues tiene el teléfono desconectado.

Aunque sus compañeros conocían que Gisbert tenía una empresa, al parecer de fibra óptica, en Nicaragua, desde hacía dos años, no sabían las actividades que realizaba en aquel país, del que es originaria su esposa.

Además, según Lastra, no se ha producido ningún cambio sustancial en su forma de vivir ni han observado ningún signo externo que les hiciese sospechar que el detenido se estuviese lucrando.