La CE castiga a Intel con una multa de 1.060 millones por limitar la competencia

  • Bruselas, 13 may (EFE).- La Comisión Europea anunció hoy la imposición de una multa récord de 1.060 millones de euros (casi 1.450 millones de dólares) a Intel, líder mundial en el mercado de microprocesadores, por abusar de su posición dominante y obstaculizar, como consecuencia, la competencia y la innovación.

Bruselas, 13 may (EFE).- La Comisión Europea anunció hoy la imposición de una multa récord de 1.060 millones de euros (casi 1.450 millones de dólares) a Intel, líder mundial en el mercado de microprocesadores, por abusar de su posición dominante y obstaculizar, como consecuencia, la competencia y la innovación.

Intel anunció inmediatamente que recurrirá la sanción, la más alta impuesta nunca por la autoridad europea de competencia, pues supera a la infligida a Microsoft en febrero de 2008 de 899 millones de euros (aunque sumando las recibidas antes, el gigante de Redmond acumula más de 1.676 millones de euros en multas).

El Ejecutivo de la UE justificó la cuantía de la sanción a Intel por la duración y gravedad de la infracción, así como por su cuota en el mercado de procesadores x86, que ronda el 70%.

Precisó, no obstante, que esa cantidad representa sólo el 4,15% de su facturación anual en el mercado afectado, y recordó que la sanción máxima puede llegar al 10% de los ingresos.

"Intel perjudicó a millones de consumidores europeos al actuar deliberadamente durante muchos años para excluir a sus competidores del mercado de microprocesadores", afirmó la comisaria europea de Competencia, Neelie Kroes, al anunciar la decisión.

Según los cálculos de la Asociación Europea de Organizaciones de Consumidores (BEUC, en sus siglas en francés) los microprocesadores representan entre el 15% y el 30% del precio final de un ordenador.

Las pesquisas de la Comisión se iniciaron tras recibir una denuncia en 2000 de AMD, el único rival de Intel en el mercado de microprocesadores.

Tras años de investigación, el Ejecutivo comunitario concluyó que Intel llegó a acuerdos con algunos de los principales fabricantes mundiales de ordenadores -como Dell, Lenovo, Acer, HP y NEC- que incluían descuentos a condición de que adquirieran a Intel de forma exclusiva o casi exclusiva sus microprocesadores y compraran menos a AMD.

Además, Intel efectuó pagos directos a la compañía Media Saturn, dueña de las cadenas de distribución MediaMarkt y Saturn, a cambio de que todos los ordenadores vendidos en sus tiendas llevaran instalados sus microprocesadores.

Intel también hizo pagos directos a algunos fabricantes de ordenadores para que retrasaran el lanzamiento comercial de aparatos equipados con procesadores AMD.

"Estas acciones ilegales fueron diseñadas para mantener la cuota de mercado de Intel cuando AMD era el único rival a su posición", afirmó en una conferencia de prensa Kroes, que destacó que, con esas decisiones, los clientes, y en consecuencia los consumidores, vieron limitada su capacidad de elección.

La Comisión deja claro que no se opone por principio a que un suministrador ofrezca descuentos a sus clientes, sino a las condiciones asociadas por Intel a esos descuentos.

Bruselas resalta que Intel se aseguró de que cuando un fabricante de ordenadores optaba por comprar componentes a AMD perdiera el descuento ofrecido por Intel en la amplia gama de productos que sólo podía adquirir a esta última.

Intel trató de salir al paso de las acusaciones de Bruselas, que consideró infundadas, y negó que su modelo de negocio perjudique a los consumidores.

En una rueda de prensa en Bruselas, el responsable legal de la compañía, Bruce Sewell, anunció un recurso ante el Tribunal de Primera Instancia de la UE y aseguró que Intel jamás ha ofrecido pagos a sus clientes por no comprar productos de AMD y, respecto a los descuentos, recalcó que son los fabricantes de ordenadores los que los piden.

Por su parte, desde AMD consideraron que la multa a Intel supone "un paso importante para el establecimiento de un mercado verdaderamente competitivo".

AMD recordó que Intel ya ha tenido problemas por su estrategia comercial en otras partes del mundo, como Corea del Sur y Japón, donde ha sido declarada culpable de prácticas anticompetitivas, y Estados Unidos, donde tiene abierto un expediente.

Por último, en nombre de los consumidores, BEUC pidió compensaciones a las víctimas finales de las prácticas abusivas de Intel y consideró inaceptable que "tantos consumidores sufran daños y no puedan obtener justicia".