La economía alemana ve confirmada que la recesión es crónica y no un síntoma

  • Berlín, 15 may (EFE).- Alemania recibió hoy la confirmación de lo que hasta ahora parecía más un síntoma pasajero que una enfermedad crónica: la economía atraviesa por la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial y la situación se ha agravado en los últimos meses.

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Berlín, 15 may (EFE).- Alemania recibió hoy la confirmación de lo que hasta ahora parecía más un síntoma pasajero que una enfermedad crónica: la economía atraviesa por la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial y la situación se ha agravado en los últimos meses.

Los datos publicados hoy por la Oficina Federal de Estadística superan con creces los peores pronósticos y en el primer trimestre el Producto Interior Bruto (PIB) se contrajo el 3,8 por ciento con respecto a los últimos tres meses de 2008.

En la comparación interanual, la situación es aún mucho más dramática, pues el retroceso fue del 6,7 por ciento; si se excluyen los efectos derivados de los días festivos, la contracción sería incluso del 6,9 por ciento.

Es el cuarto retroceso consecutivo frente a un trimestre anterior y el mayor con diferencia desde que en 1970 se comenzara a calcular este dato de manera sistemática.

Si bien las cifras de otros países europeos no son tampoco halagüeñas, la caída alemana es más pronunciada, por su extrema dependencia del mercado exportador.

Las cifras sobre la exportación en el primer trimestre todavía no han salido, pero la Oficina de Estadísticas adelantó que las ventas al exterior experimentaron en el primer trimestre un retroceso mucho más pronunciado que las importaciones.

Alemania, como "campeona mundial de la exportación", se está viendo especialmente afectada por el colapso de la demanda global, señaló la citada entidad.

"Las cifras alemanas son peores de lo que se esperaba. Los riesgos para la eurozona apuntan ahora claramente hacia abajo", señalaron los expertos de Unicredit en un informe citado por el "Financial Times Deutschland" en su pagina digital.

La buena noticia dentro de lo malo, según los expertos, es que todo apunta a que la crisis en la zona del euro ha tocado fondo, lo que significaría que ahora la economía empezaría a remontar.

Primeros síntomas de que podría darse este caso se desprenden de los últimos datos publicados en Alemania sobre la evolución de la cartera de pedidos y de la producción.

En marzo, ambos indicadores registraron por primera vez un estancamiento tras meses consecutivos de caídas pronunciadas.

Menos positivas aparecen las perspectivas fiscales para Alemania, cuyo ministro de Finanzas, Peer Steinbrück, se ve ante el máximo endeudamiento de la historia de la República Federal Alemana, menos de un año después de haberse podido permitir la promesa de un equilibrio presupuestario para 2011.

La semana próxima el gobierno presentará su segundo presupuesto adicional en lo que va de año.

En febrero, el endeudamiento se amplió a 36.800 millones de euros, el doble de lo aprobado en el Parlamento tan sólo un mes antes; el nuevo presupuesto adicional parte de un déficit de 50.000 millones para este año y de hasta 90.000 millones de euros en 2010.

Por si esto fuera poco, el gobierno dio esta semana luz verde a la creación de los denominados "bancos malos", en los que los bancos podrán aparcar sus activos tóxicos.

El Estado garantizará los bonos de deuda que emitirán los bancos por sus papeles tóxicos hasta un máximo de veinte años, y lo hará a través del Fondo de Estabilización de los Mercados Financieros (SoFFin).

El SoFFin cuenta con un compromiso de dotación de nada menos que 400.000 millones de euros, de los que hasta ahora se han requerido 140.000 millones, todo ello fuera de los presupuestos generales.

Ante semejantes riesgos para el erario público no extraña ver estos días a Steinbrück huidizo e inseguro, lejos del la autosuficiencia que le suele caracterizar.

Preguntado si cree que la creación de los bancos malos (bad banks) servirá para insuflar vida al mercado financiero, el ministro ni se molestó en lanzar un mensaje de confianza y contestó: "Es una operación necesaria. Habrá que ver si sirve".

Tampoco se atreve Steinbrück estos días a hacer promesas electorales económicas, pese a que su Partido Socialdemócrata tiene pocas perspectivas de ganar en las Generales de septiembre y que la Unión Cristianodemócrata de la canciller Angela Merkel no se reprime a la hora de hacerlas, augurando rebajas impositivas en tiempos de recesión.